Ciclo C

La frase de la Semana...


 

"Estad en vela, porque no sabéis que día vendrá vuestro Señor"

San Mateo 24,42-43

ESTAD VIGILANTES

 


 

DOMINGO XV DEL T. ORDINARIO. 10 de julio de 2022

Dt 30,10-14: El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca.

Sal 68: Humildes, buscad al Señor y revivirá vuestro corazón.

Col 1,15-20: Por Él quiso reconciliar consigo todos los seres.

Lc 10,25-37: ¿Quién es mi prójimo?

 

Los prójimos no los ponemos nosotros, nos los descubre Dios. En principio cualquier persona cercana es susceptible de convertirse en el tipo de prójimo del que nos habla Jesús, pero habría que dejar a la iniciativa divina el hallazgo, porque el encuentro con el prójimo es, ante todo, un descubrimiento ante el cual el Señor nos dice: “aproxímate”, escucha y haz tuyo lo suyo (sus preocupaciones, sus necesidades, sus anhelos).

            Es un modo, que puede resultarnos extraño, que tiene Dios de ejercer la paternidad. Ninguna vida le es indiferente, toda persona le preocupa y, para ello, interviene para ofrecer sus cuidados a través de otras personas, a las que invita y pide que ejerzan la fraternidad. Una intervención unilateral divina en todo caso y circunstancia, prescindiendo de la atención entre unos y otros, nos impediría desarrollarnos realmente como personas, porque una de las características de la persona es la relación con otros, y el modo de relación más importante y bello es la comunión.

            Cuando se pierde la referencia hacia el otro, se distorsiona la perspectiva para cuidarse a uno mismo. Cambia mucho un trabajo entendido exclusivamente para ganar dinero para sí mismo, que si se plantea como el modo de ejercer un servicio y ayuda a los demás. El sentido de la vida, sin esta atención a la “projimidad” decae notablemente.

            Muchos personajes entran en escena en la parábola que le ofrece Jesús al maestro de la ley: unos bandidos, un levita, un sacerdote, un samaritano. Todos giran en torno al hombre que cae en desgracia por la maldad humana. Existe riesgo en considerar que nunca obraríamos como los malhechores que dejaron al hombre moribundo y con esto bastaría. Evitar el mal no nos convierte en buenos, no nos hace crecer en fraternidad. El planteamiento al que nos conduce el Maestro es tener en cuenta las necesidades de una persona en apuros y buscar una solución. El acercamiento, el descubrimiento de que aquella persona es prójimo ya es inicio de solución, porque un elemento fundamental que todos necesitamos es saber que importamos a alguien. La indiferencia de los dos personajes religiosos refleja una actitud altamente repetida donde, o bien se valora el grado de incomodidad que produce tener que atender a una persona necesitada de ayuda, o bien simplemente se descarta la intervención por inercia, por considerar que no es un asunto nuestro.

            La pérdida de esa sensibilidad de prójimo muestra un deterioro humano personal y, si se vive de forma común, una decadencia comunitaria. Los prójimos no los escogemos, nos los elige Dios, nos los descubre Dios, despertando en nuestros sentidos la atención hacia aquel donde se hace presente Jesucristo en su necesidad o precariedad. Tal vez no haya una manera más visible para reconocer a las personas donde vive el Espíritu de Dios, aquellos que realmente se toman en serio su ser cristiano. 

Monaguill@s

 

 

 

 

 

Sirviendo a Jesús en el Altar

Programación Pastoral 2021-2022