Tiempo para pensar

Por José Navarro Chaparro

Artículos publicados

ASCENSIÓN

(Medios de comunicación)

(La COPE)

(Lc 4,18)

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para que dé la buena noticia [Evangelio] a los pobres. Me ha enviado para anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos».

(Mc 16,15)

«Se apareció Jesús a los Once, y les dijo:

—Id al mundo entero y proclamad el Evangelio [buena noticia]

a toda la humanidad».

(Mt 28,20)

«…enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.

Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

Esta es la razón por la que la Iglesia celebra, en la fiesta de la Ascensión del Señor, el "día de los medios de comunicación social".

Los seguidores de Jesús (no sólo ni especialmente los curas) hemos recibido de Él el encargo de anunciar la Buena Noticia (Evangelio) a todas las gentes. La "buena noticia" es la liberación, y todo lo que Jesús enseñó a practicar, para conseguirla, se concentra en estas tres cosas: justicia, la unidad y amor. Éstas son las tres notas esenciales del Reino de Dios, obra para la que "acampó entre nosotros" (Jn 1,14) y por la que dio su vida en la cruz. Leed el Evangelio, entero, y lo comprobaréis.

Cuando, en 1963, el papa Juan XXIII escribió su encíclica Pacem in terris, destacó en ella cuatro condiciones esenciales para la paz: la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Todos los cristianos, por compromiso bautismal, estamos llamados a contribuir a un orden social —dice— «basado en la verdad, establecido de acuerdo con las normas de la justicia, sustentado y henchido por la caridad, y realizado bajo los auspicios de la libertad» (Pacem in terris, 167).

El poder de los medios de comunicación en esta tarea es decisivo. Su poder es tal, que pueden dominar la opinión y dirigir los acontecimientos según sus intereses. En el siglo pasado, se le llamaba "el cuarto poder". Un poder tan enorme requiere los más altos niveles de compromiso con la verdad, la libertad, la justicia y la paz.

Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada de este año:

«Los medios de comunicación se han convertido en parte constitutiva de las relaciones interpersonales y de los procesos sociales, económicos, políticos y religiosos. […] Pueden y deben ser instrumentos al servicio de un mundo más justo y social. […] Sufren el riesgo de que se transformen en sistemas dirigidos a someter al hombre a lógicas dictadas por los intereses dominantes del momento. Es el caso de una comunicación usada con fines ideológicos. […] Para favorecer la así llamada audiencia, a veces no se duda en recurrir a transgresiones, a la vulgaridad y a la violencia. […] Se proponen y mantienen modelos de desarrollo que aumentan en vez de reducir la distancia entre países pobres y ricos. […] Sobre algunos hechos los medios no se usan en su papel adecuado de informar, sino para "crear" los propios eventos inducidos por una visión funcional para intereses económicos y políticos determinados».

(Pongamos que habla de la COPE)

"La humanidad está expectante, sufriendo dolores de parto, esperando la aparición de los hijos de Dios" (Rom 8,21).

Los llamados sacerdotes del Nuevo Testamento —los del Antiguo fueron los que tramaron la muerte de Jesús— constituimos el "ministerio ordenado" ("ordenado" = que ha recibido el sacramento de la ordenación), en contraposición al ministerio "no ordenado" (seglar, laico). Todos los bautizados, "ordenados" y "no ordenados", constituimos «una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas de Aquel que nos llamó a salir de las tinieblas y entrar en su luz admirable» (I Petr 2,9). La función de los "ordenados" es servir (ministrar) a los "no ordenados" los elementos y recursos necesarios para el desempeño de tan admirable encargo. El recurso principal es la palabra. ("Palabra de Dios").

«Todo el que invoca el nombre del Señor se salvará. Pero ¿cómo van a invocarlo sin creer en Él? Y ¿cómo van a creer sin oír hablar de Él? Y ¿cómo van a oír si alguien no lo anuncia? Y ¿cómo van a anunciarlo sin ser enviados? Según aquello de la Escritura: "¡Cuán hermosos los pies de los que anuncian el bien"» (Rom 10,13-15).

"Spiritus Sanctus posuit Episcopos regere Ecclesiam Dei" (El Espíritu Santo puso a los obispos para regir la Iglesia de Dios): Act 20,28 «Tened cuidado de vosotros y de todo el rebaño, en que el Espíritu Santo os ha puesto como vigilantes, para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo».

Los obispos, para adaptarse a los tiempos modernos y dar amplitud a la palabra ("Palabra de Dios"), han creado la COPE.

LA PALABRA

Cristo es la Palabra del Padre.

«En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. […] En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres. […] Y la Palabra se hizo hombre, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria de Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad». (Jn 1,1-14)

(Palabra: expresión, manifestación, gesto). Para comunicarse con nosotros y comunicarnos su misterio, Cristo se encarna (toma carne) en nosotros y asume, como propias, nuestra vida, nuestras luchas, nuestras alegrías y nuestras penas. Cristo, como Palabra encarnada, no es un ruido de labios, sino un gesto de amor.

Un poco de filosofía teológica:

Si toda nuestra persona es "imagen y semejanza de Dios", nuestra palabra es imagen y semejanza de Cristo, Palabra de Dios.

Conclusión: La función del cristiano es anunciar a Cristo, como la "función" de Cristo es anunciar al Padre. Y la función del ministerio "ordenado" (los obispos) es pastorear a la grey. «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,11-10).

Martín Patino, jesuita y presidente de la fundación Encuentros, dice —permitidme la extensión de la cita—:

Ante la Constitución más hostil a la Iglesia y sus instituciones, como fue la de la Segunda República, los obispos españoles en su Declaración Colectiva (1931), dieron ejemplo de acatamiento y respeto al poder constituido, siendo fieles a la tradición de la Iglesia e hicieron serias advertencias en este sentido a todos los fieles: "No olviden jamás que, si la verdad tiene unos derechos, la caridad tiene sus deberes; eviten, por tanto, los escritores católicos vanas e injuriosas polémicas, absteniéndose de aplicar apelaciones despectivas e inconvenientes, que tantas veces se usan para distinguir unos católicos de otros, y no caigan en la temeraria ligereza, con el fin de sostener a un partido político, de hacer sospechosa la ortodoxia de otros, por la sola razón de pertenecer a otro bando, como si la profesión de catolicismo estuviera necesariamente unida a tal o cual partido político... Conviene evitar y apartarse de todo lo que sea y parezca inmoderación intemperancia y violencia de lenguaje... Para la defensa de los sagrados derechos de la Iglesia y de la doctrina católica, no son debates acrimoniosos lo que hace falta, sino la firme, ecuánime y mesurada exposición en que el peso de los argumentos, más que la violencia y aspereza del estilo, da razón al escritor". (IV. 10)

El proceso comunicativo está en la base de la evangelización: comunicar a todos y en todos los lugares la Buena Noticia del Reino con los medios adecuados.

Si la COPE es la voz pública de la Iglesia católica española; si es la radio de los obispos, como dice la gente, debe ser también "palabra de Dios". ¿Lo es? ¿Está siendo una Buena Noticia? ¿Está siendo levadura en la masa? ¿Está sembrando semillas del Reino de Dios? ¿O, por el contrario, sembrando polémicas, politizando la fe, marcando los límites entre los "buenos" y los "malos"? Pregunto.

Los medios de comunicación social son una herramienta muy útil para la transmisión del Evangelio. Pero, a veces…, uno se pregunta…: si un no creyente de buena voluntad acude a la fuente oficial de información de la Iglesia, ¿va a encontrarse con la Palabra de Dios… o con la palabra de F. J. L.? ¿Resulta convincente y significativa para suscitar cercanía y optimismo? ¿O suscita animadversión? ¿Refleja el rostro del Maestro y su "buena noticia"? ¿O no? Pregunto.

Me da pena ver cómo la Jerarquía católica sustituye el mensaje del Evangelio y la experiencia del Espíritu por un discurso político, integrista y, a veces, virulento y agresivo. (Y no, precisamente, porque este estilo tan poco evangélico haya hecho descender el número de contribuyentes que marcan la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta, sino por otra cosa).

Los obispos, como Jesús, tienen un papel en la política, entendida en su sentido legítimo de construcción y promoción de la polis, hasta verla convertida en Reino de Dios, «que será todo para todos» (I Cor 15, 28): hermosa utopía, en la que hay que creer y esperar para ser de Cristo (cristiano). "El reino de la verdad y de la vida, el reino de la santidad y de la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz" (prefacio de Cristo Rey). El mensaje evangélico no conoce otras leyes que las de la caridad ni otra fuerza que las de una Palabra que crea y suscita «simpatía, bondad, humildad, dulzura y comprensión» (Col 3,12).

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