ORAR CADA DÍA

95.- Venid benditos de mi Padre

Motivación

Cuaresma es tiempo de búsqueda de nuestra propia identidad cristiana. En los cuarenta días se nos presentan los grandes temas de la catequesis. La asignatura fundamental del cristiano es el amor al prójimo. El verdadero ayuno, la verdadera abstinencia, la conversión que Dios quiere es cambiar el corazón y estar dispuestos a amar a quienes tenemos al lado y nos necesita.

Palabra de Dios (Mt. 25, 31-40)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con Él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante Él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me hospedasteis; estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a ver... (ya sabéis cómo sigue...)

Reflexión

Jesús termina la narración diciendo: "Cada vez que lo hicisteis con uno de mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis". Ésta es la penitencia cuaresmal que más agrada a Dios: socorrer al que está en necesidad.

Oración (un solo lector)

Que estás en la tierra, Padre nuestro, que te siento en la púa del pino,
en el torso azul del obrero,
en la niña que borda curvada la espalda
mezclando el hilo en el dedo.

Padre nuestro que estás en la tierra, en el surco,
en el huerto, en la mina, en el puerto, en el cine,
en el vino, en la casa del médico.

Padre nuestro que estás en la tierra,
donde tienes tu gloria y tu infierno.

Padre nuestro que estás en la escuela,
en el que pasa hambre,
y en el poeta -¡nunca en el usurero!,
Padre nuestro que estás en la tierra,
en un banco de la plaza leyendo,
eres ese viejo que da migas de pan
a los pájaros en el paseo.

Padre nuestro que estás en la tierra,
en el cigarro, en el beso,
en la espiga, en el pecho
de todos los que son buenos.

Padre que habitas en cualquier sitio.
Dios que penetras en cualquier hueco.

Tú, que quitas la angustia,
que estás en la tierra,
Padre nuestro, que sí que te vemos,
los que luego te hemos de ver,
donde sea, o ahí, en el cielo.

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