ORAR CADA DÍA

94.- Tú vas delante

Motivación

Cuaresma es tiempo de entrenamiento fuerte en lo cristiano, tiempo de lucha, de superación, de morir al hombre viejo para renacer resucitados con Jesucristo. Jesús, hecho en todo semejante a nosotros menos en el pecado, es también tentado. Después de superar la prueba comienza a proclamar la Buena Noticia.

Palabra de Dios (Mt. 4, 1-11)

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar durante cuarenta días y con sus cuarenta noches, al final sintió hambre. Y el tentador se le acercó y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Pero Él le contestó diciendo: Está escrito: no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, escrito está: Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios. Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor le dijo: Todo esto te daré si te postras y me adoras. Entonces le dijo Jesús: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto. Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

Reflexión

La tentación del hombre es la de instalarse en la tierra. Instalarse es negarse a ser hombres en camino. Jesús, hecho en todos semejante a nosotros, es tentado. Cuando supera la tentación se pone en camino, comienza a predicar la Buena Nueva. Estamos tentados a creer que las cosas dan la vida, producen felicidad. Estamos listos para esperar milagros; incluso nos vendemos a lo que sea con tal de triunfar. Nos cuesta descubrir que la vida se encuentra en el servicio a Dios y al hombre.

Oración: Desde el desierto

Señor, desde el desierto de nuestras tentaciones, elevamos nuestro corazón para que nos eches una mano.

Sentimos hambre de tener cosas y más cosas; ayúdanos a alimentarnos del pan de tu Palabra para que te sintamos más cerca.

Sentimos también el deseo de mandar sobre los demás. Danos tu Espíritu que nos haga capaces de servirte sólo a ti y a los que están cerca de nosotros, con un nuevo corazón.

Muchas otras veces queremos destacar, ser los mejores. Danos humildad para sentirnos pequeños, para aceptar el fracaso cuando nos llegue. Acompáñanos con tu presencia cercana en este lugar de desierto.

Oración

Todos juntos oremos una vez más, a nuestro Padre, con la oración que Jesús nos enseñó, y pidámosle que no nos deje caer en la tentación:

Padre Nuestro...

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