ORAR CADA DÍA

9.- Sé feliz

Motivación

Un día se presentó a la consulta de un célebre psiquiatra un hombre sereno y equilibrado en apariencia, serio y elegantemente vestido. Sin embargo, después de intercambiar algunas frases, el doctor descubrió que aquel hombre se encontraba muy deprimido, abatido por un profundo sentimiento de tristeza y melancolía. El doctor comenzó con responsabilidad la terapia del enfermo y, al final de la entrevista, dijo a su nuevo paciente: -"¿Por qué no va esta tarde al circo que acaban de instalar para las fiestas? En el espectáculo actúa un payaso famosísimo que ha hecho reír a medio mundo, todos hablan de él como algo nunca visto, porque es un caso único. Le hará bien. Verá como se lo agradece. -No puedo, le dijo, ¡ese payaso, soy yo!

Canción: Gloria a Dios

No sé como alabarte ni qué decir, Señor, confío en tu mirada que me abre el corazón. Toma mi pobre vida que, sencilla ante ti, quiere ser alabanza por lo que haces en mi.

Gloria, gloria a Dios.
Gloria, gloria a Dios. (2)

Palabra de Dios (Tes. 5, 16-22)

Hermanos: Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. en toda ocasión tened la acción de gracias: Esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente.

Reflexión

Como nos dice San Pablo en la carta a los Tesalonicenses, siempre hemos de estar alegres. Pensemos por unos momentos, los motivos que tenemos para vivir con alegría. Propongámonos gozar hoy de este día y ver el lado bueno de las cosas que vamos a ir viviendo. (Podemos compartir entre todos esos motivos que tenemos para vivir hoy alegres)

Oración (a dos coros)

Eres bueno, Señor, pues nos llamaste a vivir siempre en tu alegría; el dolor no es la casa de los hombres, aunque en ella vivimos largas horas.

Tu alegría, Señor, es sin medida; es un mar que no cabe en nuestros ojos; nuestras fiestas que tanto acariciamos son un vaso de agua solamente.

Tu alegría, Señor, es invencible: las desgracias no pueden contra ella, ni siquiera la muerte poderosa, que derriba al más fuerte por el suelo.

Tu alegría, Señor, es perdurable, sin ocaso ni cambio de estaciones; es la eterna alegría; los que prueban no saben olvidarte y se lanzan en busca de tus huellas.

Oh Señor, da a tus fieles tu alegría, la alegría perenne de tu pecho, no les dejes contentos con su gozo, con su vaso de agua solamente.

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