ORAR CADA DÍA

89.- Ven y sígueme
La única preocupación Hay una cosa importante en la vida: buscar. El hombre busca sin cesar el sentido de su existencia. Todo cuanto nos ofrece el mundo es perecedero y pasajero, todo nos contenta durante un tiempo o nos distrae durante unos segundos, pero sólo Dios nos colma eternamente. Por eso, aunque sea inconscientemente, le buscamos. El texto evangélico de hoy nos habla de un joven que buscaba. Se sentía a sí mismo "bueno" pero notaba que le faltaba algo para ser feliz de verdad. Tenía casi todo para ser feliz pero le faltaba dar un paso más... Palabra de Dios (Mt. 19, 16-22) Se le acercó un hombre y le dijo: "Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para alcanzar la vida eterna? El le dijo: "¿Qué me preguntas acerca de lo que es bueno? El único bueno es Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos". Replicó "¿Cuáles?" Jesús dijo: "No matarás, no comentarás adulterio, no robarás, no levantarás falsos testimonios, honra a tu padre y a tu madre ama a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: "Todo eso lo he guardado. ¿Qué más hace falta?" Jesús le dijo: "Si quieres ser perfecto, anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; después, ven y sígueme". Al oír esto, el joven se fue muy triste, porque tenía muchos bienes... El encuentro ( a dos coros) 1. Se ha acercado a ti, Señor. Ha tomado él la iniciativa. Venía buscando algo. Te ha hecho una pregunta. Te ha llamado Maestro. Y se ha mirado a sí mismo, porque quiere hacer, "hacer de bueno" para conseguir la vida eterna. 2. Te ha pedido un consejo para irse tranquilo. Sólo quiere tus ideas. Busca estar seguro y quiere que alguien le confirme "que es bueno". Tú le has dicho que sólo el Padre es bueno pero él no ha entendido. 1. Tú has sentido pena por él. Cumple lo que está mandado. ¿Qué le falta? Entonces le has hablado: Si quieres ser feliz de verdad... Vete a vender lo que tienes y dáselo a los pobres, que Dios será tu riqueza, y anda, sígueme a mí. 2. Note ha escuchado, Jesús, porque el corazón no podía estar atento a tu Palabra. El dinero le tenía sucio y sus ojos no podían verte. Se ha ido entristecido. Ha vuelto a su tierra vieja. Tenía muchas presiones y no era libre para seguirte en los caminos desnudos. 1. Señor, le has pedido lo más suyo; le has pedido un corazón desnudo de dinero. No ha querido dar el paso y se ha quedado con la tristeza. 2. Después de irse, tú has recordado que preferir la riqueza antes que a Dios es camino amurallado, cortado y roto para entrar en tu Reino. 1. Aquí estamos, Señor. También buscamos. Te buscamos a ti. Queremos alcanzar la plenitud de la vida. Danos generosidad; que nuestro corazón no se apegue a las cosas, al dinero, a todo aquello que nunca puede darnos la felicidad plena. Señor, danos fe en tu palabra. Danos, Señor, valor para seguirte. |
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