ORAR CADA DÍA

86.- Dichosos los limpios de corazón
Porque ellos verán a Dios (Mt. 5,8) 1. ¡Felices vosotros, los que tenéis buenas intenciones en el trato con Dios y en la relación con los demás! ¡Dichoso el que obra como siente! ¡Bienaventurado el hombre cuya vida transparenta el latido de su corazón y de su mente! ¡Felices los que sois dignos de confianza, porque no engañáis ni hacéis trampas! ¡Dichos el que mira a su corazón, y no a la ley, para estar en paz consigo mismo! 2. ¡Felices los que no permitís que el sol se ponga sobre vuestro enfado! ¡Dichoso el que apaga la indignación, en el mismo momento en que está brotando y no acude al encuentro con Dios hasta haberse reconciliado con su hermano: Dios quiere la ofrenda del amor. Es el único culto de su agrado! ¡Dichoso el que no alberga deseo de aprovecharse del que es más débil, del trabajo o de los bienes de su compañero! Felices los que vigilan su corazón para no dar paso a malos deseos. 1. ¡Dichosos los que tienen palabra y no necesitan sellar el "sí" o el "no" con juramentos! Feliz el hombre que irradia la verdad, como el agua clara deja entrever el fondo. ¡Dichoso el que tiene la conciencia limpia y el corazón tranquilo! ¡Dichoso el que vive en armonía entre sus actos y sus sentimientos! ¡Dichosos los que tenéis el corazón limpio! 2. Veréis a Dios, gozaréis de su presencia y hará para vosotros una fiesta como nunca jamás imaginasteis. ¡Dichosos si sois limpios de corazón porque vosotros veréis a Dios! Salmo en busca del amor limpio (a dos coros) 1. Padre Dios: Tú eres amor; amor entregado hasta el extremo. Tú res amor, oh Padre, eres bueno, misericordioso y compasivo. Tú amas y llamas al hombre a ser feliz. Enséñanos a amar con un corazón limpio, que no busque el propio interés. Enséñanos a amar con un corazón sincero. 2. Señor, Jesucristo: Tú eres amor
derramado en esa tierra. Tú eres amor, ternura de Dios en la historia. 1. Danos, Señor, un corazón limpio y generoso; un corazón limpio donde el otro encuentre un espacio donde descansar; un corazón limpio donde el otro encuentre acogida en los momentos difíciles, un corazón limpio, que nunca juzgue, ni sienta celos, ni condene. 2. Danos, Señor, un corazón limpio y generoso, que se alegre con las alegrías de los demás, que sufra con quienes sienten el peso del dolor. 1. Tú que eres amor, amor entregado hasta el extremo, danos un corazón grande; capaz de amar sin fronteras, siempre. Señor, enséñanos a amar. |
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