ORAR CADA DÍA

85.- El Reino: don y tarea (II)

Testimonio

"Pertenezco a un grupo de Cáritas diocesana. Somos un grupo de jóvenes que intentamos llevar a cabo una labor en el campo de la marginación infantil. Trabajo como voluntaria en un barrio chabolista. Las familias se ganan la vida trabajando en los mercadillos, recogiendo chatarra, cartón... La actividad más frecuente es la mendicidad, especialmente con niños el fin de semana. Los jóvenes se mueven en ambientes de droga y delincuencia. Este grupo de jóvenes al que pertenezco se propuso como objetivos concretos luchar por la integración de estos niños y jóvenes, ofrecerles posibilidades de educación y ocupación del tiempo libre y proponerles experiencias distintas de las que les rodean. Hoy vemos con satisfacción que hemos logrado algunas cosas: Hemos tomado contacto con una realidad desconocida hasta ahora para nosotros, lo que nos hace comprender situaciones que antes ignorábamos o incluso despreciábamos. Por otra parte, los niños dedican menos tiempo a la mendicidad, están desarrollando su capacidad creativa y se están relacionando con otros niños que viven situaciones y problemáticas distintas. Dicho así no parece demasiado, pero...¿ quién lo hubiera conseguido desde su casa sentado en su sofá ? (Memoria enviada a Cáritas Española por una voluntaria )

Palabra de Dios (Mt 28, 16-20 )

Los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús había señalado y, al verlo, lo adoraron. Algunos habían dudado hasta entonces. Jesús se acercó y les dijo: "Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos míos en todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".

Reflexión

La espera del "Reino de Dios" es el verdadero centro de la vida cristiana. Pero no esperemos a que caiga del cielo... El mismo Jesús es la semilla de ese Reino sembrada en nuestra tierra. Él mismo es el Reino de Dios que viene a nosotros. Cada vez que somos sembradores de paz, de justicia, de amor...estamos construyendo el Reino.

Silencio y oración personal: Pide al Señor ser constructor del Reino, llevando a los demás luz, alegría, perdón, servicio generoso en los pequeños detalles...

Oración en común (a dos coros)

1. Jesús, no tienes manos. Tienes sólo nuestras manos para construir un mundo donde habite la justicia.

2. Jesús, no tienes pies. Tienes sólo nuestros pies para poner en marcha la libertad y el amor.

1. Jesús, no tienes labios. Tienes sólo nuestros labios para anunciar a los hombres la Buena Noticia del Reino que tú prometiste a los que son pobres.

2. Jesús, no tienes medios. Tienes sólo nuestra acción para lograr que todos los hombres seamos hermanos y no haya diferencias.

1. Jesús, nosotros somos tu evangelio, el único evangelio que la gente puede leer, si nuestras vidas son obras y palabras eficaces. Amén.

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