ORAR CADA DÍA

83.- El rico insensato

Hay quienes arruinan su salud haciendo hora extras para poder comprarse una segunda vivienda; otros se enemistan para siempre con su familia por cuestiones de herencia, o pierden el sueño y el apetito siguiendo las fluctuaciones de la Bolsa. ¡Unos y otros lo sacrifican todo – la tranquilidad, el equilibrio personal, la vida familiar, el tiempo libre...– por preparar el mañana! ¡Incrementar la fortuna, construir, crecer, hacerse rico, cada vez más rica... para disfrutar de una buena jubilación! El hombre es capaz de preverlo todo... menos el infarto o el accidente, o la enfermedad incurable que rompe todas las ilusiones de forma brutal e inesperada. Ponemos todo el empeño en tener más, en poseer, sabiendo que todo eso no es garantía de felicidad, y que conforme ponemos nuestro corazón en las riquezas, nos apartamos de Dios. Prestemos atención a lo que nos dice Jesús.

Palabra de Dios (Lc 12, 16-21)

Y dijo a la gente: "Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes" Y les propuso esta parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha. Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mi mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será? Así será el que amasa riquezas para si y no es rico ante Dios".

Reflexión personal

(Tengamos unos momentos de silencio para releer el texto y reflexionar sobre el mensaje que tiene para nosotros.)

En busca del sentido de la vida (a dos coros)

1. Soy joven, Señor, y quiero vivir con fuerza y alegría; soy joven y quiero estrujar mi vida, vivirla a fondo; soy joven, Señor, y busco caminos que den sentido a mi existencia.

2. Quiero vivir y buscar mi libertad en lo que hago; quiero sentir en lo más profundo lo que es la vida; quiero, Señor, dar sentido a esta única vida que tengo.

1. Hay cosas, Señor, que no vale la pena centrar la atención en ellas; hay cosas que al tocarlas se marchitan; hay colores que atraen y ciegan como una luz fuerte; hay experiencias que al final te dejan vacío, desilusionado y roto.

2. Aquí me tienes, Señor, en busca de razones que den sentido a mi vida; aquí me tienes cansado a veces, desilusionado cuando menos lo esperaba. Busco y no encuentro. Mi corazón me pregunta: ¿Sabes el camino?

1. Señor de la vida: quiero vivir desde el centro de mi ser; quiero crecer, superarme, abrir camino, ser feliz; quiero enraizar mi vida en algo duradero; en ti, que eres amor.

2. Líbrame, Señor, de tanto cálculo insensato que hace fundar las esperanzas de felicidad únicamente en la obtención de bienes materiales. Enséñame a hacer fructificar mis bienes poniéndoles al servicio de la Vida.

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