ORAR CADA DÍA

75.- Dichosos los pobres

No tengo derecho a quejarme de nada. Caminaba con la mochila al hombro por las empinadas veredas de la Sierra Madre, en el corazón de Chiapas. A media tarde llegué a un poblado al que me conducía una misión médica. En los locales de la escuela reuní a la comunidad para escuchar las necesidades en materia de salud. Terminado el encuentro con la comunidad, ya al atardecer, se me acercó un campesino suplicándome que le acompañara para ver a su esposa y un hijo que tenía enfermos. Yo estaba cansado de la caminata del día. No me apetecía, pero... tomé la linterna, pues anochecía, y le seguí. Caminando le pregunte: - ¿Está muy lejos? - Ahí, no más, me contestó. Y seguí detrás de él caminando. Al cabo de una hora de subir y descender cerro y cruzar arroyos, llegamos a una choza pobre. En el suelo, sobre una estera, estaba su esposa escupiendo sangre. Decía que tenía veinticinco años, era difícil saberlo. Toda ella eran huesos y piel. Su rostro era cadavérico. Y a su lado, también en el suelo y enfermo, tenía un niño de dos años. No hacía falta haber estudiado medicina para diagnosticar un grado avanzado de tuberculosis. Sentí dolor en el alma. Ya no había solución. De todos modos, le di unas recomendaciones al esposo. Regresé solo. Mientras caminaba, me decía: No tengo derecho a quejarme. Mi cansancio no tiene comparación con el dolor de los pobres. Se me hizo corto el camino de regreso. Venía impotente ante tanto sufrimiento. Me indignaba la situación de injusticia que es la causa de tanta pobreza y de tanta muerte prematura. Y seguía preguntándome: ¿Cómo podré anunciar a un Dios de vida en medio de una situación de muerte?

Reflexión

Escucha en tu interior el eco de las palabras de Jesús: "Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios" ¿Qué te dicen? ¿Que es un mensaje pasado de moda? Ciertamente, en una sociedad como la nuestra, que nos ofrece tantas cosas para disfrutar, hay que ser "insensatos" para creerse estas palabras de Jesús. Sin embargo están ahí y te las sigue repitiendo hoy. Escúchalas... y, por lo menos, si te parece demasiado empeñar tu vida entera en hacerlas realidad, si te parece que esto sería una locura, al menos, no te quejes cuando sientas que algo te falta; empieza a sentir que puedes ser muy feliz con menos cosas, sin crearte tanta necesidades. Y no olvides: el Reino de Dios es para quienes son pobres.

Silencio y oración personal.

Oración a Ntra. Sra. del Tercer Mundo (a dos coros)

Hermana peregrina del los pobres de Yahvé, Madre del Tercer Mundo, Madre de todos los hombre de este mundo único porque eres la Madre de Dios hecho hombre.

Con todos los que creen en Cristo y con todos aquellos que de algún modo buscan su Reino, te llamamos a ti, Madre.

Pídele a Él, que se hizo pobre para comunicarnos la riquezas de su amor, que su Iglesia se despoje, sin subterfugios, de toda otra riqueza. A Él, que murió en la Cruz para salvar a los hombres, pídele que nosotros, sus discípulos,
sepamos vivir como Él nos ha enseñado.

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