ORAR CADA DÍA

72.- ... No valen disimulos
Motivación Hoy nos ayuda a orar una parábola de Jesús que recoge dos actitudes a la hora de presentarnos ante Dios. "A propósito de algunos que, teniéndose por justos, despreciaban a los demás", fue por lo que Jesús contó esta parábola. La caricatura que hace de sus dos protagonistas orantes es tan certera que seguramente nos resulta fácil situarnos en ella. Palabra de Dios (Lc. 18, 9-14) Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, el otro recaudador de impuestos, publicano. El fariseo, en pie, oraba así en voz alta: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres: ladrones, injustos, adúlteros, o como ese recaudador. Ayuno dos veces por semana y pago diezmos de cuanto poseo. El recaudador, de pie a distancia, ni siquiera alzaba los ojos al cielo, sino que golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten piedad de este pobre pecador. Os digo que éste volvió a casa absuelto y el otro no. Por quien se ensalza será humillado y quien se humilla será ensalzado. Reflexión (leer cada uno en silencio) La parábola tiene dos mensajes claros: Primero, que el hecho de ser "persona de bien" no depende de nuestro esfuerzo sino de la fuente de toda bondad, que es Dios. En una palabra, que Dios no nos quiere porque seamos buenos, sino que Dios nos ama siempre y sin condiciones. Y segundo, que el pecador que reconoce su culpa es amado por Dios, mientras que el que se cree intachable, el que se ve a sí mismo bueno, difícilmente podrá acoger en él el amor de Dios porque no sentirá necesidad de Él. Pero cuidado... Hoy está muy de moda eso de dársela uno de franco y sincero, y de ateo.. El publicano del Evangelio era pecador, pero humilde. Los "publicanos" de hoy, también confiesan los pecados, sólo que además denuncian con saña los pecados de los tal vez "nuevos fariseos". Hoy el publicanismo parece estar más de moda y ser más llevadero: con hacer lo que a uno le da la gana y decir luego que eres sincero y no como esos fariseos que aparentan ser buenos... Protégenos, Señor, de los nuevos publicanos... y haznos comprender que todos tenemos algo de fariseos. Y los que más, los modernos publicanos. Oración en común. (a dos coros) -Ayúdanos, Señor, a comprender que lo esencial no es querer ser virtuoso, o sentirse dentro de la ley, ni siquiera tener buena conciencia. Ayúdame a comprender que lo esencial no es sentirse culpable o indigno, sino situarse ante ti, sin tapujos, en verdad, abiertamente, tal cual soy. -Concédeme, Señor, la sencillez
necesaria para aceptar con asombro la gratuidad de tu amor, - Que el reconocimiento de mi condición de pecador no se convierta, Señor, en desaliento ni en amargura, sino que haga que mi corazón se vuelva hacia tu misericordia y ternura. -Concédeme, Señor, vivir la única
relación verdadera, la del amor, |
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