ORAR CADA DÍA

70.- Cuando oréis decid: Padre...
Aprender a orar es algo esencial en la vida de un cristiano. Estamos llamados a compartir y expresar nuestra fe con otros creyentes. Orar es algo más que recitar oraciones. Es algo tan sencillo como ponernos ante Dios tal como somos y desde Dios, comprendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Sólo desde Dios encontramos respuesta a las eternas preguntas del hombre: ¿Quién soy? ¿Para qué existo? ¿Por qué tengo que sufrir? ¿Quién me espera después de la muerte...? En la paz de la oración, e iluminados con la Palabra de Dios, vamos descubriendo las respuestas. Orar es alabar, dar gracias, escuchar, reconocer nuestros límites y, sobre todo, abandonarnos en las manos de Dios con la confianza del niño que se siente seguro en los brazos de su Padre. Palabra de Dios (Mt. 6, 5-13) Tú, cuando reces, entra en tu habitación, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está presente en lo secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará. Al rezar, no os convirtáis en charlatanes como los paganos, que se imaginan que serán escuchados por su mucha palabrería. No hagáis como ellos, porque vuestro Padre conoce las necesidades que tenéis antes de que vosotros le pidáis. Vosotros rezad así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Padre nuestro (a dos coros) - Padre nuestro que estás en los cielos: -Padre que no eres de esta tierra, pero que estás en esta tierra, porque eres Padre nuestro, Padre de todos. -Que venga tu Reino a los hombres, el Reino que nos anunció Jesús, que se adueñe de nuestros corazones y extienda por el mundo entero, Impregnando de paz y justicia sus estructuras. - Hágase tu voluntad aquí, en la tierra, que anticipemos en este suelo la ciudad futura. Que trabajemos por tu plan, para que todos entiendan que hay otra tierra, el cielo nuevo y la tierra nueva que nos has prometido. - Danos el pan de cada día. Da su pan de cada día a quienes tienen que trabajar duro para conseguirlo. Da su pan da cada día a los que carecen de trabajo y salud. A nosotros danos espíritu de justicia para que repartamos lo que es de todos. - Y perdónanos. Tú que conoces nuestra debilidad y te acuerdas de que somos de barro. Perdónanos para que nosotros sepamos perdonar. - No nos abandones en la tentación. No nos dejes caer en la tentación del consumo, del placer, del cansancio y la falta de esperanza, del materialismo y del olvido de ti. - Líbranos del mal, de la ceguera de quien no quiere ver, del endurecimiento de corazón, de la soberbia y el orgullo... Y concédenos el don de poder decirte cada día : PADRE NUESTRO. |
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