ORAR CADA DÍA

58.- Dios se manifiesta

Epifanía significa manifestación. Jesús es la Epifanía de Dios, quien se manifiesta en la forma más indiscutible de humanidad, que es la de un niño. Pero hay una característica importante de la epifanía de Dios en Jesús: es la de su universalidad. El relato de los Magos de Oriente manifiesta claramente que para el amor de Dios no hay fronteras. "Dios ama a todos los hombres, quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad". ¡Con cuánta frecuencia descalificamos a quienes profesan otras religiones, les consideramos inferiores, les hemos querido imponer "nuestra " verdad, nuestra propia imagen de Dios...! La historia de los Magos nos habla de personas que buscan a Dios con sinceridad. Por eso lo encuentran. Sin embargo quienes creían estar más cerca de Dios, los conocedores de la Ley y los Profetas, no son capaces de descubrir al Mesías, al Dios hecho hombre. Abramos hoy nuestros horizontes, nuestra mente y nuestro corazón y descubramos la grandeza de Dios que se manifiesta a todos los hombres, sin hacer diferencia de raza, lengua o religión.

Palabra de Dios (Mt. 2, 9-12)

Ellos, después de oír al rey, se marcharon; y la estrella que habían visto en oriente iba delante de ellos, hasta que fue a posarse sobre el lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella experimentaron una grandísima alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre; se pusieron de rodillas y lo adoraron; abrieron sus cofres y le ofrecieron regalos: oro, como rey soberano, incienso, como a Dios verdadero, y mirra, para su sepultura. Luego regresaron a otro país por otro camino, pues les habían dicho en sueños que no volvieran adonde estaba Herodes.

Oración en común (a dos coros)

* Señor, Dios y Padre Nuestro; Tú no eres un Dios oculto a nuestras vidas, sino que estás más cerca de nosotros que dos corazones que se cruzan o dos vidas que se encuentran.

- Pues en tu Hijo Jesús te hemos conocido, y continuamos viviendo tu presencia en el amor a los demás, en la fraternidad.

* Hoy nosotros, como en otro tiempo ocurrió a los magos de Oriente, sabemos que sólo puede encontrarse contigo quien de verdad te busca, quien está dispuesto a desplazarse, a salir de su comodidad; quien desde su propia necesidad busca en tu vida y tus palabras el sentido de su vida, de su trabajo y de sus días.

- Es una lástima que nos hayamos acostumbrado a llamarte Padre, Señor... porque como fruto de esa costumbre ya no nos encontramos contigo ni en la oración, ni en la reflexión sobre nuestra propia vida, ni en los hombres, en quienes tú te manifiestas.

* Ésta es nuestra súplica esperanzada hoy: danos fe y sensibilidad para comprender que tu vida y nuestra vida se encuentran en cada momento, si nosotros queremos; y ayúdanos a comprender las exigencias que nacen diariamente de nuestro encuentro contigo.

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