ORAR CADA DÍA

53.- Acampó entre nosotros...

Motivación

¿Cómo no llenarnos de asombro, cómo no quedarnos sin palabras cuando nos paramos a considerar la gran noticia de un Dios que se hace hombre? Éste es el misterio de navidad: Dios se ha abajado hasta hacerse hombre para que el hombre pueda entender a Dios. Dejemos por una vez que nuestro espíritu toque el misterio y se sobrecoja ante un Dios que se empeña en querernos tanto que es capaz de compartir nuestra condición humana, nuestra miseria, nuestro camino. Dios se hace compañero de camino., En nuestra vida ya no queda espacio para la soledad...

Palabra de Dios (Jn. 1, 1-14)

Al principio ya existía la Palabra, la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios. Mediante ella se hizo todo; sin ella no se hizo nada de lo hecho. Ella contenía vida, y esa vida era la luz de los hombres; esa luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la han comprendido. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan; éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz y que por él todos llegasen a la fe. No era él la luz, era sólo el testigo de la luz. La luz verdadera, la que alumbra a todo hombre, estaba llegando al mundo. En el mundo estuvo, y auque el mundo se hizo mediante ella, el mundo no la conoció. Vino a su casa, pero los suyos no la recibieron. Pero a los que la recibieron los hizo capaces de ser hijos de Dios... Y la Palabra se hizo hombre, acampó entre nosotros y contemplamos su gloria.

Reflexión: en medio de nosotros está.

En el principio ya existía, pero nosotros no sabíamos reconocerle.
En el principio ya hablaba pero no entendíamos su palabra. En el principio ya alumbraba pero no veíamos su resplandor. ¿Quién es este Dios empeñado en acampar tan dentro del corazón de los hombres? ¿Quién es éste que viene pero que ya estaba desde el origen? ¿Quién es éste cercano pero que creíamos lejos?

Ahora se nos dice que está. Ahora, como al principio, nuestros ojos están velados. Hay que salir del largo sueño, subir a las colinas, descender donde está el gran desierto y a tientas buscar al que está en medio de nosotros.

Oración en común

Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Tú has dado un lugar a tu Hijo:
nuestra tierra y nuestros caminos.
Desde ahora Él está en la encrucijada
de todos los pasos de los hombres...
Él es camino, Él es palabra,
Él es silencio, Él es principio.

Te pedimos que su presencia
nos sirva para escuchar tu designio
sobre nosotros, los hombres.
Él sabe bien cómo eres,
porque comparte toda tu plenitud.
Haz que con Él, en nuestro camino,
podamos llegar a la verdad
a la que tú nos llamas.

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