ORAR CADA DÍA

48.- Convertíos

Evangelio

L. Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea predicando:

J. Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos... Ésto es lo que anunció el profeta Isaías diciendo: una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor...

L. Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:

J. Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a escapar de la cólera de Dios?. Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones pensando: "Abraham es nuestro padre", pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abraham de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. El tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.

Reflexión

Juan Bautista anuncia la inminente llegada del Mesías y se esfuerza para que la gente se prepare y pueda entender el mensaje de salvación de Jesús. Mucha gente iba a oírlo. iban gentes de todas partes y también fariseos: personas que creían que por ser judíos, hijos de Abraham y cumplir bien todo lo que estaba mandado en la ley ya valía. Juan les dice que no basta, que es preciso cambiar de vida, convertirse, hacer lo que agrada a Dios. También nosotros podríamos pensar que con ser cristianos y haber sido bautizados ya vale, ya somos hijos de Dios; y que con ir a misa los domingos y rezar de vez en cuando ya "cumplimos". Pensemos un poco más despacio si Dios estará contento con la vida que llevamos. Si, de verdad, hacemos lo que le agrada, si damos el fruto que él espera de nosotros...

Plegaria (a dos coros)

* Hoy como ayer, Señor, no dejas de decir a los hombres:
"El Reino de Dios está cerca de vosotros, ¡convertíos y
creed en la Buena Noticia".

- Convierte tú nuestra mirada para que sepamos discernir
tu nueva e imprevisible presencia cada mañana,
en nuestras casas y en nuestros lugares de trabajo,
a la puerta de nuestro corazón y de nuestras ocupaciones,
a la puerta de la vida diaria.

* Muéstranos cómo basta con muy poco,
cómo apenas basta con nada, para sentirte muy cercano.
Un encuentro, una sonrisa, una mirada,
un apretón de manos, un pájaro, una flor,
una nube, una puesta de sol, una palabra, un silencio,
una oración, la risa de un niño, una carta,
una llamada de teléfono, una comida en familia....
Basta con muy poco, basta con nada.

-Conviértenos a la mirada de tu fe,
abre nuestros ojos para que vean la claridad
de tu presencia en la sombra gris del día a día;
abre nuestros oídos para que oigan
el discreto aliento de tu paso en el rumor de lo cotidiano.

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