ORAR CADA DÍA

40.- Lo grandioso de lo cotidiano

Testimonio

"Siento que Dios está en la cotidianidad de mi vida. Tengo que referirme al momento presente, ya que la experiencia de la fe es para mí absolutamente dinámica y cambiante. Siento que Dios está en lo cotidiano de mi vida. No me espera a un hora fija, sino que simplemente está en mí y en todo lo que me rodea haciéndose notar más o menos. Sin embargo, cada día vivo momentos especiales que van marcando un caminar. Cuando cada mañana voy al trabajo, por una carretera preciosa, hago treinta kilómetros de acción de gracias por el nuevo día, por la vida, por la alegría de la luz, porque me siento privilegiada al poder admirar la belleza del amanecer, de la creación que despierta. Es mi tiempo para la adoración y para la alabanza. Durante el día son las personas, en el trabajo, en la familia, en los diferentes grupos con los que comparto alguna actividad, las que me obligan a ser consecuente con lo que creo. Nunca puedo aparcar valores como el respeto, la justicia o la solidaridad. Considero que cada encuentro con otra persona es muy importante y no puedo referirme a momentos más significativos. Sí que es especial el pequeño espacio de la noche, cuando se va haciendo silencio y repaso el día que termina, todo lo que he recibido, los aciertos y los errores. Es la hora de la reconciliación y de la paz, aunque dure sólo unos minutos.

(Alfonso Francia, "Testimonio de Jóvenes)

Treinta años de carpintero

Apenas unos días después de celebrar los misterios de navidad, la Iglesia propone a los cristianos la contemplación de la escena del bautismo de Jesús en el Jordán. ¿Y los más de treinta años que quedan en medio? ¿Cómo pueden los evangelios pasar por alto la etapa que constituyó la mayor parte de su vida: la etapa de Nazaret?

En Nazaret ocurrió algo que está muy próximo a lo que nos pasa a nosotros. Jesús debió experimentar la mayor parte de los problemas normales de cualquier joven; tuvo que aprender a ganarse el pan, a obedecer a sus padres; tuvo que estudiar aunque seguro que le gustaba más ir al campo con sus amigos. ¿Se enamoró Jesús? ¿Tuvo arranques de genio, de impaciencia? Son cosas que quedan en el misterio de la vida oculta de Jesús y que nunca sabremos.

Oración en común

Hoy, Señor, al comenzar este nuevo día
te ofrezco todo lo que soy y lo que tengo.
Te ofrezco las pequeñas cosas que suelo hacer cada día:
el esfuerzo que supone levantarse,
la rutina de vestirse, desayunar e ir al colegio,
la monotonía de las clases
y la satisfacción de estar con mis amigos.

Te presento esa alabanza y ese reproche,
esa buena calificación y la otra no tan buena,
tener que trabajar al lado de ese compañero
que no me cae tan bien
y disfrutar de la compañía del amigo.
Te presento el tiempo de estudio y el descanso,
la relación con mis padres
y el sacrificio de colaborar en las cosas de casa.

Gracias, Señor,
porque todo, aún lo más ordinario y cotidiano,
es una oportunidad que me das para vivir intensamente,
poniendo amor en todo lo que hago.

Que al final del día, sienta la cercanía de tu presencia
y la satisfacción de saber que en este día
he hecho lo que a ti te agrada.

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