ORAR CADA DÍA

35.- Dios está en el camino

Escuchad esta leyenda rusa de Demetrio:

"Tuvo Demetrio que salir, por orden del Señor hacia un lugar de la estepa para allí celebrar con Él, a una hora determinada, una importante conversación. En el camino tropezó con un viajero cuyo carruaje había atascado. Detúvose a ayudarle. La operación fue muy laboriosa y duró largo rato. Al final, Demetrio, consultó la hora, vio que se había hecho muy tarde y reemprendió su marcha a toda prisa. Voló más que corrió y llegó jadeante al lugar de la cita. ¡Inútil! Dios no había esperado, se había ido ya".

Hasta aquí la vieja leyenda. Leída desde nuestra fe afirmamos que Dios no hace eso. Dios espera el tiempo que haga falta para acoger con los brazos abiertos a quien se haya detenido a empujar carros ajenos. Más aún, espera también a quien haya aminorado su marcha para acompasar sus pasos a los de cualquier caminante. Pero la verdad es que Dios no tiene necesidad de esperar. Él no cita a sus hijos en lejanos lugares, sino que sale a nuestro encuentro. En segundo lugar, Él es la persona a quien se le ha atascado el carro.

Palabra de Dios (Lc. 24, 13-16)

"Aquel mismo día, dos de sus discípulos se dirigían a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos trece kilómetros. Iban hablando de todos estos sucesos; mientras ellos hablaban y discutían, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar con ellos. Pero estaban tan ciegos que no lo reconocían..."

Has elegido los caminos del hombre.... (entre dos lectores))

* Emaús, Señor, también tiene un camino. Es el camino, nuestro camino, en busca de tu paso. Ayer fueron dos de los tuyos camino de una aldea comentando lo sucedido. ¿Eres tú una noticia más para el hombre?

- Te gusta, Señor, hacer de tu vida un camino, te gusta hacer camino con los hombres, paso a paso. No sabes nunca ir solo. Te has puesto a caminar con ellos y tu paso se ha hecho paso de su paso porque el andar de los hombres es torpe y en sus ojos y palabras has descubierto el cansancio.

* Se han parado, Señor, y están tristes y distantes y no te saben amigo a su lado. Eres lejano al hombre cuando huye, cuando no es fiel en la lucha que un día ha comenzado.

- Hoy, en la tarde que cae, recuerdan, te siguieron, Señor en el camino, hasta donde les llevó su paso. Señor, el camino se va perdiendo entre dos luces y la tarde va cayendo y apagando los campos, los árboles, las cosas, y con los dos, el camino, tu camino. Tú has escogido el camino del hombre y en el hombre, siempre el hombre, has acampado.

* Eres desconocido, un desconocido que entró en el camino, cuando la noche, las sombras, el miedo, el fracaso, se hacen camino oscuro en el hombre, y aunque tú estás presente, el hombre se siente solidario.

- "Quédate con nosotros, Señor, que está atardeciendo y el camino es largo". Te has quedado para sentarte a su mesa, para compartir el pan recién amasado. Te has quedado para acercarte al fuego y calentarte a su lado. Te has quedado para quedarte entre los hombres, ¡te has quedado!

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