ORAR CADA DÍA

33.- Hoy examen

Que en épocas de exámenes se multipliquen las oraciones y los ruegos a la desesperada, no tiene nada de particular. Que muchas veces –en ese intento de arrancar del cielo una ayuda que raya con el milagro-se supla con promesas para el futuro lo que falta de esfuerzo propio, forma parte del "mal de los estudiantes". Aunque sea una oración interesada, también Dios acepta este acercamiento a Él y lo endereza y purifica como hace con tantas oraciones nuestras que no son tan limpias y plenas como debieran. ¿Por qué no acudir también a Dios en esos momentos? Y decimos también, porque lo ideal para el cristiano es tener a Dios presente en toda la vida: en lo importante y en lo insignificante, en lo esencial y en lo anecdótico. No como recurso de emergencia, sino como integrante esencial del centro de la vida, al que se mira –por supuesto– también, en los momentos de emergencia.

A Dios rogando...

El discípulo fue a visitar al maestro y le dijo: "Tengo tanta confianza en Dios que he dejado suelto mi caballo ahí fuera porque estoy seguro de que Dios protege los intereses de los que le aman". El maestro le respondió: "No seas insensato: sal ahora mismo fuera y ata tu caballo. Dios no puede ocuparse de hacer por ti lo que eres capaz de hacer y debes hacer tú con sentido común".

Reflexión

Dios no es un mago benévolo. Tenemos la idea de que Dios es una especie de mago amable o un genio que puede facilitar nuestro paso por la vida y evitarnos desgracias si sabemos conjurarlo. Tal vez podamos recordar casos en los que nos ha ayudado. Y quizá nuestra religión se incline a mantener el contacto con un amigo tan servicial para tenerlo siempre favorable. ¿Llevamos algún amuleto o distintivo para que Dios nos encuentre en caso de necesidad? Esta es una imagen falsa de Dios porque supone que nosotros somos el centro y que Él gira a nuestro alrededor. Si es así, podemos ver nuestros errores. Desde luego que Dios conoce nuestras necesidades. Quiere ayudarnos y puede hacerlo. Pero si lo hace es porque somos sus hijos y nos ama, no porque se un reparador de averías que hemos aprendido a manejar.

Salmo al único Señor (a dos coros)

* Tú eres mi Señor, ningún bien tengo sin ti.
Cantaré eternamente tu alabanza,
anunciaré a todos tu fidelidad para conmigo.

- Oh Dios, crea en mí un corazón limpio,
cámbiame por dentro,
devuélveme la alegría de tu salvación.

* De ti viene la paz y la armonía interior,
de ti viene la alegría y el gozo de vivir
porque tú eres Señor del universo.
y en tus manos está la vida de los hombres.

- Dichoso el hombre que pone su confianza en Dios;
dichoso el hombre que hace del Señor su refugio:
no temerá las malas noticias, su corazón no se inquietará
en los momentos de prueba.

* Bendice alma mía al Señor,
que todo mi ser bendiga su santo nombre,
porque tú conoces lo que hay dentro de mí,
sabes que soy débil y pequeño
y vigilas con amor todos mis pasos.

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