ORAR CADA DÍA

28.- Con el marginado

¿De qué desgraciado quieres que te hable, hoy, Señor?

Venía por la acera de la Rambla. Largo como un poste; encorvado; con la espalda sobre la cabeza. Sus piernas de palo, hacían bailar sus pantalones. Su enorme bigote hacía invisible su cara como de cartón quemado. Andaba tambaleante, ayudándose con un bastón. Indiferente a todo y a todos. -Buenos días. Ha levantado los ojos, unos ojos que salían de cavernas. -Buenos días. Y me cogió del brazo. -Hermano, rece por mí. -Rezaré, Ramón. -Voy a morirme pronto... Y a nadie le importa que yo muera... Ya no importo a nadie. Y ha seguido su caminar tembloroso, incierto. El viejo Ramón no importa a nadie. Si se muere, nadie lo sentirá, ni le llorará. Por la calle nadie le saluda y no saluda a nadie. Ahora irá a sentarse en un bar, tomará un café con leche (si ha hecho dinero) y esperará. No esperará nada. No esperará a nadie. Pero esperará allí sentado. ¿A ti no te importa, Señor? ¿Te importa la vida o la muerte de Ramón? Te rezo por él. No te pido nada en concreto. Sólo, Señor, te pido que Ramón te importe a ti. Señor, acuérdate de Ramón. Espérale tú, que él no puede esperar a nadie.

Palabra de Dios (Lc. 4, 17, 21)

Le entregaron el libro del profeta Isaías, desenrollo el volumen y encontró el pasaje en el que está escrito: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena noticia a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor" Enrolló el libro, se lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó; todos tenían sus ojos clavados en él; y él comenzó a decirles: "Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura".

Oración conjunta (a dos coros)

* Señor.... Hoy quisiera pedirte por esos hombres y mujeres que no tienen donde permanecer. Te pido por ellos, por los que van de pueblo en pueblo; de ciudad en ciudad; de albergue e albergue; de portal en portal, con todo su ajuar a cuestas estrujado en un miserable saco.

-Te pido por esos hijos de nadie, por esos, porque precisamente por eso son más hijos tuyos... Te pido por todos los desencajados. Que encuentren cobijo cuando lo necesiten.

*También te pido por los que son víctimas del SIDA, por esos seres marginados, destrozados. Haz que tengan un poco de cariño
y encuentren a alguien dispuesto a compartir su dolor.

-Ellos son también tus hijos, Padre, los drogadictos. Mueren como si buscaran la muerte; mueren y se les llora poco, algunos, incluso, se alegran con su muerte. Hazles descubrir que esta vida nuestra es hermosa. Que encuentren amor y comprensión y no personas que les juzgan y condenan.

*Te pedimos, Señor, por los ancianos olvidados, por tantos niños explotados, y por quienes no han conocido un padre, por los que se ven obligados a vender su cuerpo, por quienes sólo conocen la calle como hogar. Que encuentren alguien que les ame totalmente. Que encuentren.

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