ORAR CADA DÍA

20.- Sembradores de esperanza

Motivación

Su mirada es profunda. Su trabajo, silencioso. Su entrega absoluta. Da igual cómo se llama. Es uno de los 25.000 misioneros y misioneras españoles entregados a llevar la Buena Noticia a todos los rincones de la tierra. Unas veces en forma de pozo, otras alimentando la fe, las más siendo compañeros solidarios en el vivir cotidiano. Dicen que nuestra sociedad, neoliberal y postmoderna, se caracteriza por el egoísmo, la desesperanza, la ambición. Y es cierto. Pero también esa sociedad fragmentada e individualista tiene una vertiente muy distinta de la que acostumbramos a denunciar: la de aquellos que deciden dejarlo todo para ser y vivir con los que menos tienen, con los que más necesitan una mano amiga. Ambas caras forman parte de una misma moneda. Pero, ¿qué hacen un hombre y una mujer que optan por desarrollar su capacidad misionera en la sociedad y en la Iglesia? Dos cosas muy sencilla: aprender a mirar y aprender a querer. En general, miramos con superficialidad el mundo que nos rodea y llegamos a la conclusión de que las cosas van bien y de que ya se hace bastante para llevar adelante la nueva evangelización. Hay que dejarse mirar por estos hombres y mujeres que nos interpelan. Para cambiar nuestro sistema de vida y comenzar a ver con ojos nuevos la realidad de nuestro mundo. De las excusas, pasemos a las cuestiones prácticas. Como ellos. (Antena Misionera, nº 321)

Oración: Tu rostro (Rezarlo dos personas)

1. Señor, tú me interpelas,
me sacudes por dentro cuando presentas ante mis ojos
rostros doloridos de hombres, rostros anónimos,
rostros cargados de tristeza.
No sabemos su nombre, tampoco por qué sufren.
¿Lo sabes tú, Señor?
¿Sabes por qué sufren tantos inocentes?

2. Cada día inundan mi cómoda sala de estar
imágenes molestas; las tengo por todos los lados:
abro el periódico y están allí,
enciendo el televisor y están allí también.
¿Sabes? Ya me he acostumbrado a verlas.
También he aprendido a liberarme de ellas:
basta apretar un botón y cambiar de canal.

1. He visto tantas veces esos rostros
que ya me he acostumbrado.
¿Me habré vuelto indiferente?

2. Hoy sé, Señor, que esos rostros son tu rostro:
tu rostro desconfiado
por haber sido tantas veces engañado
con promesas incumplidas;
tu rostro triste por haber sufrido tanto,
tu rostro atormentado, tu rostro hambriento, torturado...

1. Son las víctimas inocentes del egoísmo internacional;
de los imperialismos y de las estructuras injustas;
víctimas de nuestra indiferencia, de mi indiferencia.
Rostros prematuramente envejecidos,
gastados por el hambre y la suciedad,
el trabajo y la explotación.

2. Señor, estos rostros, tus rostros,
han perturbado mi conformismo.
Perdóname por no haberte reconocido
en estos rostros sin nombre.

Silencio y oración personal (se puede volver a leer esta oración) Padre nuestro.

Copiar e Imprimir AQUÍ

Guardar: botón derecho... y guardar destino como...

Imprimir: Pinchar en el icono de word

[Recursos] [Orar cada día]

[Inicio] [Santa María] [San Pedro] [Arciprestazgo] [Entra al Foro] [Noticias] [Religiosas/os] [Consejos] [Evangelización] [Acción Social] [Liturgia] [Homilía] [Reina de los Ángeles] [Gracias] [Enlaces] [Artículo Semanal] [Reflexión de Pepe]