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HERMANITAS DE LOS ANCIANOS DESAMPARADOS
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La finalidad de nuestra obra es el ejercicio constante de la caridad cristiana en el socorro, amparo y asistencia espiritual y material de los ancianos pobres y desvalidos de uno y otro sexo de más de 65 años. Puede resultar un poco desfasado el adjetivo pobres, pues sabemos que hoy en día todos tienen su pensión, pero existe otra clase d pobreza como falta de caridad de los suyos, o porque realmente están solos en la vida, abandono porque el mundo se materializa y se desentiende de ellos, ausencia de Dios en sus vidas, etc.
Las H.A.D. llegaron a Daimiel en 1.883, etableciéndose primeramente en la calle Ciudad Real, más tarde viendo la imposibilidad de acoger a más ancianos por las precarias condiciones de la casa, deterioro y poco capacidad, decidieron edificar una nueva casa donde el bienestar de los ancianos por las condiciones de espacio y recintos de jardines fuera más cómoda para ellos, llevando en este nuevo Hogar del paseo del Carmen 29 años. Es de agradecer la ayuda generosa y desinteresada de la buena gente de Daimiel que contribuyo sin separar reparar esfuerzos en la realización de las obras.
En éste tiempo, han pasado por esta casa 136 hermanitas que han atendido a miles de ancianos, los cuales se han beneficiado de sus atenciones, tanto materiales como espirituales, ya que en nuestros hogares reina la máxima de nuestra Sta. Fundadora. "Cuidar los cuerpos para salvar las almas".
Nuestra residencia tiene carácter sustitutivo de hogar, por lo que se trata fundamentalmente de fomentar en ellos el "espíritu de familia", a fin de que se sientan como en su propio hogar, ofreciendo un servicio desinteresado, con amor y cariño, donde tiene plena libertad para entradas y salida de casa (se entiende los que están capacitados para ello.
Testimonio de Vidas Coherentes
En este año 2.001, hemos tenido la dicha de ver beatificadas el 11 de Marzo, por Juan Pablo II, a dos hremanitas de nuestra Congregación, mártires de la Guerra Civil Española, Sor Josefa Ruano y Sor Dolores Puig. Estas dos heroínas dieron sus vidas por Cristo, por el único delito de haberse consagrado a Él y por Él dedicar toda su vida al servicio de los ancianos.