CATEQUESIS INTERPARROQUIAL DE DAIMIEL
Para definir y desarrollar la tarea de la Catequesis en la Misión de la Iglesia, evangelizada y evangelizadora, nada mejor que remitirnos a la Exhortación Apostólica de Pablo VI "Evangelii Nuntiandi" como su fundamentación, a la Exhortación sobre la Catequesis de Juan Pablo II "Catechesi Tradendae" como su desarrollo, al "Directorio General de la Catequesis" de la C.E.E. para su actualización, y al documento "Transmisión y educación de la Fe" de las "Líneas de Acción Pastoral" emanadas de la R.P.D. de Ciudad Real en Abril de 1996 como su aplicación particular. Sirvan estos documentos como marco referencial, fundamento y prioridades de nuestra Catequesis Interparroquial de Daimiel .
La Catequesis pretende ser la primera enseñanza orgánica, sistemática, elemental, completa y programada de la Fe de la Iglesia para los niños, así como su iniciación a la vida cristiana integral: conocimiento, vivencia y celebración. Se trata de hacer crecer, a nivel intelectual, afectivo y relacional, el germen de la fe sembrado en el Bautismo; semilla que brotará y crecerá por la formación catequética y la celebración litúrgica y sacramental, consolidando los cimientos de la vida cristiana. Así, la Catequesis de infancia es el periodo de enseñanza y transmisión de la Fe de la Iglesia y su vivencia en la recepción de los sacramentos Penitencia y Eucaristía. Su tarea es dar a conocer, celebrar y vivir el Seguimiento del Señor Jesús en el ámbito eclesial, según la capacidad y disposición de sus destinatarios. Por tratarse de niños en edad de crecimiento, en proceso de adquisición de conocimientos y experiencias, en definitiva, de construcción de su ser personal y cristiano; es de vital importancia la calidad de recursos, no sólo materiales, adecuados y adaptados a su capacidad, sino, y sobre todo, humanos, cristianos convencidos y dispuestos a dar razón de su esperanza ante tan receptivos sujetos. La preparación y formación de los responsables de la educación en la fe de los niños, ha de llevar consigo la mutua relación y colaboración efectiva y afectiva de todos ellos; por ser referentes a imitar, y para vivenciar la realidad comunitaria de la Fe. Madres/Padres y Catequistas, catequesis familiar y parroquial, más que periodos diacrónicos, han de ser momentos sincrónicos, pilares que, en mutua colaboración, sustentan, forman y animan la fe bautismal de los niños. (sirva esta reflexión de acicate para convertir la maternidad/paternidad natural en maternidad/paternidad espiritual)
La Catequesis, tarea en común de San Pedro y Santa María, está destinada a todos los niños/as de Educación Primaria, y se desarrolla en los niveles de 1º a 6º, coincidiendo con el curso escolar. Se estructura en diversos momentos o etapas, dependiendo de quienes son los educadores en la fe, de la preparación y vivencia sacramental, y por supuesto, de los destinatarios, los niños/as.
Su formación cristiana y la preparación del temario, a transmitir a sus hijos/as, se realiza quincenalmente en común; la sesión de catequesis se da en casa semanalmente; y una vez al mes se tiene una celebración con todos los niños/as, para relacionarse, compartir lo aprendido, y no perder el referente comunitario.
De 2º a 4º, la educación en la fe está marcada por el referente sacramental y la celebración de la Penitencia y la Eucaristía. La sesión de catequesis es semanal, siguiendo el temario de los catecismos de la C.E.E. "Padrenuestro" y "Jesús es el Señor", apoyado por las fichas de trabajo. Además, en cada nivel, se hace hincapié en el estudio y celebración de los sacramentos: el Bautismo en 2º, la Penitencia en 3º, la Eucaristía en 4º. Todo ello se refuerza con encuentros trimestrales de niños; y catequesis y celebración especifica de la 1ª Confesión y la 1ª Comunión en 4º. En 5º y 6º se pretende consolidar los conocimientos recibidos como elemental síntesis de la fe, y afianzar el seguimiento a Jesús, en su vivencia sacramental y en su compromiso cristiano, acorde con las posibilidades propias de su edad. La sesiones son semanales, apoyadas por encuentros de oración y convivencia, que refuerzan su pertenencia al grupo. También se hacen celebraciones en los tiempos litúrgicos fuertes.
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