El trabajo y la oración son
los primeros elementos de la sana alegría.
Trabajo: hacer fecundo cada
uno de los minutos que pasan por nuestras manos.
Dios no nos exige el éxito,
sino el trabajo. Aunque siempre será verdad que no llegará nunca el
éxito sin el trabajo.
Trabajar por fuerza es una
cadena al cuello; trabajar por Amor, es Dios resplandeciendo tu alma.
El trabajo para mí, el
beneficio para el prójimo y la gloria, para Dios.
El trabajo es la primera obra
de caridad.
Hay que saber distraerse para
después trabajar mejor.
La labor puede llegar a
quitarnos el fuego, la vocación; hace falta el fuego para esa labor.
Las personas que trabajan son
las que saben mejor multiplicar el tiempo.