La soberbia huele a infierno,
la humildad a cielo. ¿Cuál es tu perfume?
Señor, que cada día me crea
más soberbio para que cada día sea más humilde.
¡Primero, nosotros;
después, el Señor! Ésta es la llaga abierta en carne viva, el foco
de nuestra enfermedad, el veneno que intoxica nuestra sangre.
Anhelamos, ante todo, nuestro propio medio; somos unos egoístas bajo
disfraz de piedad; somos unos ilusos, porque ignoramos el fondo de
nuestra alma.
El querer saberlo todo y
entenderlo todo es soberbia.
No hay tontos más grandes
que los listos soberbios.
La soberbia es el peor de los
pecados y el más ridículo.
El principio de la soberbia
es apartarse de Dios.