Si, en el camino de la vida,
dejó Dios olvidadas algunas espinas y nos clavamos en ellas, démosle
gracias de que nos parezcamos a Él.
El sacrificio que Dios pide
en la hora actual es el exacto cumplimiento del deber.
Nada más grande, en el
universo, que Jesucristo; nada más grande, en Jesucristo, que su
sacrificio.
Dadme ocasión de
sacrificarme muchas veces por los demás sin que lo noten.
No hay victoria sin lucha, no
hay lucha sin sacrificio.
Hacer el bien es un
sacrificio, pero un sacrificio que engrandece la vida. Por él, somos
ejemplo y quién sabe si redención de los demás. Hay que ser buenos
hasta la muerte, para que la muerte no se nos lleve del todo.
Con fatiga has hecho una obra
buena: la fatiga pasa y la obra permanece. Con placer has hecho una
obra torpe: el placer pasa y la torpeza permanece.
Sin sacrificio de la vida no
se hace nada grande en el mundo.
La cuaresma nos exige orar
más y sacrificarnos más que de ordinario, para hacer frente a
quienes tratan de devorar nuestra fe, minar nuestra esperanza y hundir
nuestra moral.
¿Qué es el sacrificio? Dar
hasta que duela.