"SEMILLAS DE ESPERANZA" Pensamientos de Pedro Roncero

Perfección

 

Hay que superar las imperfecciones para vivir la perfección.

Eres perfecto cuando amas.

El que se ha vencido a sí mismo, es el más libre de todos.

Somos, pues, perfectos en la medida en que amamos. ¿A quién? A Dios y al prójimo.

Hace falta ganas y ánimos para tomarse el pulso espiritual diariamente, arrepentirse y empezar todos los días con el empeño recién estrenado, ambicionando la propia perfección.

Si no avanzamos o avanzamos a duras pruebas en el camino de la perfección, debemos atribuirlo a que nos falta humildad.

La reforma personal es la cuna de la reforma social.

¡Qué afán existe por transformar la sociedad, y antes hay que empezar por transformar al individuo!

El progreso de la vida humana se mide por su vida divina.

La perfección de una persona se mide por la caridad. Eres tan perfecto cuanta caridad tengas.

Es necesario empezar a trabajar en la propia perfección antes de lanzarse a conseguir la perfección ajena.

Cuando Dios quiere valorar una persona, lo que considera ante todo es la calidad de su amor.

Dedicarse al trabajo es cosa grande, orar a Dios es mayor, pero orar y trabajar es sublime; y si a ésto va unido el silencio, que es compañero inseparable y fecundo alentador de la contemplación celestial, entonces se le pone la cúpula a la perfección alcanzada.

Dice una vieja sentencia inglesa: "Un hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta".

Los obstáculos no se rodean: se superan.

Nunca olvides esto: "Ninguna mañana sin oración; ninguna obra sin recta intención; ninguna alegría sin gracias a Dios; ninguna falta sin arrepentimiento; ninguna pena sin acto de resignación; ningún necesitado sin auxilio; ningún amor sin amor de Dios; ninguna noche sin examen de conciencia; ningún domingo sin misa; ninguna injuria sin perdón".

No consiste la perfección en la cantidad, sino en la calidad.

La perfección es vivir la caridad. La suma perfección es Dios y Dios es caridad.

La perfección cristiana consiste en la transformación de las almas en Jesús.

Si quieres ser perfecto-Santo, no puedes poner los medios a medias, has de vivir el cristianismo íntegramente.

Sed cada día más conformes con la imagen de Jesús Vivo. Yo, pero no yo; es Cristo quien vive en mí.

El hombre sólo es perfecto en Cristo Jesús, y a Cristo sólo se llega olvidando el propio yo.

"La perfección cristiana no consiste en mucho saber, sino en mucho hacer". (San Francisco de Sales)

La mayor perfección de la naturaleza humana radica en el amor de Dios.

Ofrécele... ser hoy mejor que ayer; mañana mejor que hoy.

 

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