La mujer pura lleva en su
corazón un ángel.
Mujer: El amor sin la
modestia es fuego que puede abrazar y desaparecer; el amor acompañado
de la modestia es fuego que vivifica y nunca desaparece. (Severo
Catalina)
La mujer que no está
organizada para amar no es mujer.
Es muy difícil que sea
esposa fiel y madre cariñosa la que no ha gustado otras delicias de
amor que las del amor del mundo.
¡Alerta! (mujer) la vanidad
pierde más mujeres que el amor.
Los que no perdonan a su
mujer una mirada, quizás inocente, se permiten así mismos licencias
quizás inconfesables. (Severo
Catalina)
La mujer bella es un libro
que consta de una sola página, y se examina con una sola mirada. La
mujer bella y cristiana es un libro que consta de tantas páginas, que
la vida entera no basta para hojearlo, ni el corazón para sentir las
emociones que produce.
La mujer religiosa es cien
veces mujer. Mujer sin religión es rosa sin fragancia, es lámpara
sin luz.
La grandeza de la mujer se
mide por el corazón.
Todas las mujeres son
sagradas para el hombre que ha tenido madre.
Parece paradoja: No hay mujer
más pesada que la mujer ligera.
No desprecies a mujer
inteligente y buena porque su gracia está por encima de las perlas.
Mujeres-jóvenes:
"Vestíos con la seda de la piedad, con el raso de la santidad, y
con la púrpura de la modestia" y tendréis por galán a Dios
mismo.
Se ha dicho: "En el
corazón de toda mujer duerme un apóstol". Pues bien, si el
apóstol duerme es preciso despertarle y obligarle a obrar.
La mujer es el encanto de la
vida si es buena, y es la perdición del hombre si es mala.
Las mujeres hermosas, pero de
alma vacía vienen a ser como los relojes de música: que divierten al
principio y al final acaban por aburrir.
Ha nacido un tipo nuevo: la
mujer de los tiempos modernos. Esta mujer ya no se somete a su suerte,
se hace cargo de ella.
Una mujer hermosa agrada a
los ojos; una mujer buena agrada al corazón: la primera es un dije
que pasa; la segunda es un tesoro... hoy sobran dijes y faltan
tesoros.
La suerte moral del mundo la
lleva la mujer en sus manos como en ninguna otra época de la
historia.
La mujer, por todas partes,
quiere mirar al mundo con los ojos abiertos y construirlo con el
hombre. Este es el curso previsible de la historia.
"La sociedad se
reformará por medio de la mujer, escribe el sacerdote Rickmans, o no
tendrá reforma".
"Los hombres las
prefieren fáciles, pero se casan con las difíciles".
La mujer que reza es cien
veces mujer.
Ética femenina: La mujer
virtuosa y educada: Es suave y la suavidad perfuma la rudeza de la
vida. Es hacendosa y económica sin privaciones. Es cariñosa y el
cariño engendra la concordia. Es virtuosa y la virtud evita el pecado
ajeno. Es sufrida y el dolor sabe consolar. Es educada y la educación
convierte el hogar en escuela para los hijos. Es modesta en vestir y
la modestia ahorra gastos y vergüenzas. Es callada y se hace venerar
y obedecer. Es tierna y la ternura mantiene el afecto.
Los hombres hacen las leyes,
las mujeres hacen las costumbres.
Cuanto más santa una mujer,
es más mujer.
La mujer dispone de la
terrible posibilidad de ser Eva o María. O ennoblece al hombre y lo
eleva con su presencia, creando un clima de belleza, de nobleza
humana, o le envilece en cuanto ella se rebaja.
La mujer que vive fiel y
tranquila en su hogar, teje con hilos de oro el porvenir de sus hijos.
Toda mujer, porque Dios lo ha
querido, lleva en el corazón un hijo dormido.
"Las mujeres rezando
sois los seres más poderosos del mundo".
El sacrificio… Por mucho
que prosperemos en la vida, nunca seremos lo suficientemente ricos
para pagar lo que una madre ha hecho por nosotros.
Nadie nos ama en la vida como
la madre, es cierto; pero tampoco se ama a nadie en la vida como a la
propia madre.
No olvidemos que mientras
haya mujeres y hombres capaces de amar, el mundo está salvado.