La juventud de hoy está
cansada de vivir antes de empezar a gozar de la vida.
La joven será feliz según
eduque su corazón.
La juventud es la que mueve y
crea las corrientes de ideas y la atmósfera que todos respiran. Mucho
se ha repetido que formar la juventud es garantizar el porvenir.
Las jóvenes son la imagen
preciosa de nuestra madre cuando tenían su edad.
Tenemos un fenómeno amplio
como el mundo, el de una juventud privada de grandes ideales. Y
muchísimas veces está corrompida.
No porque la juventud sea, en
algunos casos, más propicia a la audacia y al desenfreno puede ser
condenada. Quienes condenan a la juventud están condenando la
primavera.
Los viejos sueñan en la
oscuridad y los jóvenes llevan la luz.
La juventud busca un corazón
que comprenda, antes incluso que una luz que ilumine.
Una juventud que no haya
aprendido la forma de irradiar su fe está condenada a la esterilidad
religiosa.
Eleazaro: "He de dejar
un testimonio a los jóvenes, el del ejemplo".
En el jardín de la vida, las
jóvenes son las flores, y los jóvenes sus custodios. El que pisotea
una "flor humana" no… es hombre.
En una película, un joven va
a ser ejecutado. Su novia le dice: "a donde tú vas es un mundo
mejor".
A un joven de mala vida le
dice su madre: "Dios te perdone a ti y, a mí, por no haberte
sabido educar".
No podemos esperar a que la
juventud respete a ninguna autoridad, si no han aprendido a respetar a
sus padres y hermanos en la familia.
El joven comienza a ser viejo
cuando renuncia a la alegría.
Uno permanece joven mientras
tiene algo que hacer.
Uno sigue siendo joven
mientras guarda en sí mismo una promesa.
"El drama de la juventud
es que sabe todo, menos una cosa, y esa cosa es la esencial" (Robert
Kennedy).
Nunca podrá una generación
de jóvenes blandos, aburguesados y sin ideal, dar una solución a los
problemas de nuestra época.
La juventud vive, Cristo
vive, servir es amar.
Se busca un joven: decidido,
alegre, responsable, luchador, solidario, abierto, sencillo,
desprendido. Que diga sí a la vida, que quiera darse a los demás.
Que desee sembrar el amor a los pobres, enfermos, ancianos,
drogadictos, marginados, alcohólicos, parados, a los solos, a los….
Tú y yo, ¿por qué no? Hemos de manifestar el amor de Dios a los
pobres, a los necesitados, a todos.
Los jóvenes de hoy buscan
testigos que les hablen con su vida.
El Papa Juan Pablo II ha
recordado a los jóvenes, en Lourdes, que el cristianismo es valentía
y no comodidad: ha insistido en que no se debe aguar con
contemporizaciones.
Lo que más necesita la
juventud de hoy es que se le ofrezcan razones para vivir, luchar y
tener esperanza: hallar el verdadero sentido de la vida. Para esto, es
necesario que, sin rodeos ni disimulos, sepamos presentarles a Jesús
de Nazaret, único Salvador y Señor, con todo el mensaje del
Evangelio y sus exigencias.
Los jóvenes de occidente se
hallan espiritualmente desnutridos.
Los jóvenes, si se le pide
poco, no dan nada; si se les pide mucho, lo dan todo.
Que veamos en los jóvenes la
belleza de sus corazones.