"SEMILLAS DE ESPERANZA" Pensamientos de Pedro Roncero

Iglesia

 

La Iglesia es nuestra Madre. Estudia lo que ha hecho, lo que ha sufrido, lo que ha amado. Así aprenderás a amarla tú y moverás a los demás a que la amen.

El mandato de la Iglesia está rasgado por falta de unidad.

La Iglesia necesita víctimas de la unidad.

La Iglesia es una realidad eterna.

Frente a las banderas de la libertad y de la igualdad, la Iglesia ha alzado la bandera de la fraternidad.

Que no pensemos como individuos, sino que pensemos que somos Iglesia.

La Iglesia no es solamente jerárquica, es un organismo vivo.

La primitiva Iglesia (comunidad cristiana) tenía un solo corazón, una sola alma. La unidad de los hombres es el fundamento de la fe.

El problema central con que se enfrenta la Iglesia es el egoísmo. Frente a tanto egoísmo, hemos de poner nosotros amor.

Nuestras Iglesias no se transformarán en hijos de Dios, en familia de Dios, si nosotros no somos amigos de Jesús.

Jesucristo ha dejado a su Iglesia su Cuerpo y su palabra. En la Eucaristía, Jesús vive; en el Evangelio, habla.

Al día siguiente de su entrada en la Iglesia, un convertido justificaba su decisión con estas palabras: "Yo creo que la mayor verdad está allí donde está el mayor amor".

Esta civilización moderna, guiada por Dios, exige a la Iglesia el poner en el primer plano de sus preocupaciones la educación comunitaria.

El espíritu de la Iglesia, en la Cuaresma, debe ser una movilización de las almas para llenar sus vidas de oración más sentida, de sacrificios más generosos y de una mortificación más valiente.

La Iglesia tiene urgente necesidad de jóvenes que quieran empeñar totalmente su vida para dar a conocer a Cristo.

La Iglesia existe para dar a conocer a toda la humanidad el Evangelio de Salvación.

Hoy hay en la Iglesia exceso de canales y pocos depósitos.

La Iglesia en una creación de Cristo.

¿Qué es la Iglesia? La Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo, es un organismo vivo. "La Iglesia está llamada a ser el alma del mundo" (Pío XII).

La Iglesia tiene la misión de llenar el mundo de vida divina.

A la Iglesia no se puede pasar sino a través de la fe en Jesucristo.

La Iglesia se ha despertado en nuestras almas.

La Iglesia es para que los hombres participen de la vida trinitaria.

La Iglesia es Cristo que sigue viviendo en nosotros.

Cuando la Iglesia adquiere conciencia de sí misma, se hace misionera.

Hemos de dar el máximo relieve a la vocación misionera de la Iglesia, de modo que el "sitio" de Cristo se convierta verdaderamente en el "sitio" de la Iglesia.

La Iglesia tiene defectos, los que le ponemos nosotros, sus miembros.

La misión sustancial de la iglesia es comunicar la vida de Dios a los hombres.

La iglesia no conduce a los hombre a la Eucaristía para que reciban esta gracia individualmente, sino con miras al crecimiento del Cuerpo Místico y de la salvación del mundo.

La Iglesia es "Cristo en el mundo".

La Iglesia no tiene imperfecciones, es la obra de Cristo.

La Iglesia es la manifestación de la caridad de Dios en el mundo.

La Iglesia tiene una gran preocupación por todos.

La Iglesia, más que una institución, es una Vida que comunica.

La Iglesia considera a los hombres como hijos de Dios; los hombres materialistas y ateos consideran a los hombres como animales de establos.

La Iglesia acepta todas las formas de gobierno, con tal de que en ellas quepa la verdad que libera y la justicia que engrandece a las naciones.

La Iglesia es una comunidad de fe.

La Iglesia es un misterio de amor.

La Iglesia nació la tarde del Viernes Santo, bajo el signo del amor.

La Iglesia no está ni con la izquierda ni con la derecha, sino con el Evangelio, y por ello recibe golpes de esas ideologías.

La Iglesia no es un museo de recuerdos; es una comunidad viva.

La Iglesia no está fuera ni por encima de la Historia. Está dentro, como la levadura en la masa, como sierva de los hombres en la lucha por el triunfo del bien y de la dignidad del hombre.

La Iglesia es de todos y es para todos. Todos somos responsables y hemos de anunciar el Evangelio a todos los hombres.

Con la Iglesia de Jesús, se peregrina en vía-crucis. Cada estación es un paso más hacia la verdad del Reino.

La Iglesia es la casa de la alegría y del amor.

La Iglesia católica me atrae, entre otros motivos, porque es una Iglesia militante.

Históricamente hablando, la gente parece querer dejar la Iglesia porque está deseosa de cosas prohibidas, pero no deseosa de verdades profundas.

La Iglesia es Cristo mismo, que vive en ella proyectado y continuado en la historia.

La Iglesia no tiene necesidad de reformadores, sino de santos.

El que no ama a la Iglesia no tiene el espíritu de Cristo.

Si todos los hijos de la Iglesia fueran misioneros incansables del Evangelio, florecería con nuevo vigor la santidad y renovación de este mundo sediento de amor y verdad.

La Iglesia, al poner ante nuestros ojos el ejemplo de Cristo sufriendo y muriendo por nosotros, nos recuerda que solamente el amor puede triunfar sobre la venganza.

Afirma la Iglesia que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz más allá de la muerte.

La Iglesia continúa la vida de Jesús.

La misión fundamental de la Iglesia es la evangelización.

 

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