Ideal máximo: conocer a
Jesús, vivir su doctrina y propagarla.
Pide a Dios un gran corazón
para un gran ideal.
Las ideas, las damos para que
las hagan vida.
La vida vale su ideal. Sería
un completo ideal: agotarnos en el servicio de Dios, único que sabe
agradar, pagar y amar. La vida, no merece la pena de ser vivida, si no
es para quemarla en aras de un noble ideal. (Jesús Urteaga)
Supremo ideal: llegar a que
los hombres vivan como hijos de Dios.
Ideal: agotarse en servicio
de Dios en el trabajo diario.
"Esto es lo que
tendríamos que pedir a Dios —decía Goethe—: pensamientos grandes
y corazón puro".
El ideal cristiano no es la
educación, sino el amor.
El peor ideal vale más que
el sombrío pesimismo.
Es más fácil cambiar de
ideas que cambiar la vida. Cierto que las ideas debieran influir en
nuestras voluntades, pero se nos quedan en la cabeza y en el pico,
mientras nuestra vida, nuestra persona, marcha a la deriva.
Una acción sin ideal es como
un cuerpo sin alma.
Los años arrugan la piel;
renunciar al ideal arruga el alma.
Las ideas que se riegan con
sangre nunca mueren.