El hombre divinizado es una
reproducción de Jesús.
Nadie hay del todo malo, ni
del todo bueno. Los que viven en el mundo no son ángeles ni demonios,
son... hombres.
El hombre soberbio piensa que
se rebaja creyendo, piensa que es más hombre negando.
Hasta el hombre rudo e
ignorante cree dar una nota de virilidad riéndose de lo sobrenatural
y blasfemando de todo.
El hombre necesita la
soledad.
El hombre se transforma en lo
que piensa.
El hombre de hoy vive la vida
de todo el mundo, sin vivir su propia vida.
No hay más que dos clases de
hombres: unos, justos, de lenguaje limpio, que se creen pecadores;
otros, pecadores, de palabra soez, que se creen justos.
La lucha hace fuertes a los
hombres.
Cuando el hombre pierde a
Dios todo se problematiza.
El hombre se apartó
voluntariamente del estado de felicidad que le había sido concedido
por Dios, para buscarse una "felicidad" elegida por él, que
ha demostrado ser, solamente, desorden, dolor y desgracia.
El hombre puede
verdaderamente entrar en la alegría acercándose a Dios y
apartándose del pecado.
Un hombre que vive la fe debe
estar siempre contento.
Un hombre es viejo, a
cualquier edad, cuando en el fondo ya no tiene ante él ningún futuro
que fecundar.
El hombre masificado,
impersonal, diluido en el vértigo de la ciudad moderna, en la prisa y
la exterioridad, no sabe ni quiere callar. Sobre todo, por dentro.
Es dura la gestación del
hombre nuevo, ciudadano de la paz y del amor. Sólo el dolor de la
humanidad unida dará a luz la criatura profética, dibujada por
Jesús con letra de las Bienaventuranzas.
Si el hombre se suelta de la
mano de Dios sufrirá la más trágica soledad. Ya la está sufriendo.
El hombre sufre la incomunicación con su semejante. Pero antes había
roto su comunicación con Dios.
Si el hombre es hombre por la
inteligencia, lo es más por la voluntad.
El hombre no puede vivir con
la mentira; por eso, se ha derrumbado el muro de Berlín.
El hombre ha puesto su pie en
la luna, pero se olvida del hombre que tiene a su lado.
El hombre, por mucho que
posea, no se realiza si le faltan los valores espirituales. El hombre
está llamado a una vida superior.
La bomba atómica no es
peligrosa, es un objeto... El que sí es tremendamente peligroso es el
hombre, según emplee las cosas.