"SEMILLAS DE ESPERANZA" Pensamientos de Pedro Roncero

Gracia

 

Si estás en gracia de Dios, contribuye, pues, a la buena marcha de la familia divina, cumpliendo tu deber pequeño de cada día.

También en el mundo está Dios. Lo que sucede es que no sabemos descubrirlo. Diviniza la vida, vive la vida con Dios o, mejor, vive a Dios en la vida.

La mayor ilusión de un cristiano es vivir en gracia y en lograr que vivan así el mayor número de hermanos.

El cristiano que está en gracia es feliz, absolutamente feliz. Es como un foco de luz que disipa las tinieblas que lo rodean. Es fuerza y alegría. Con la alegría espontánea que nace de saberse hijo de Dios, hermano de Cristo y templo del Espíritu Santo.

No te contentes con conservar la vida divina, hazla crecer en tu alma.

Sin el billete de la gracia santificante no se puede ir al cielo.

Lo mismo que cuando un prisma, traspasado por los rayos solares, se transforma en colores, lo mismo sucede cuando la gracia de Dios traspasa el alma.

No perder nunca de vista la visión general: cooperación con la gracia de Cristo para la renovación del mundo.

El pasaporte es imprescindible para entrar en cualquier país. Para entrar en el cielo se nos exige un pasaporte divino: ¡la gracia! Si en el momento de la muerte lo hemos perdido, ¡condenados eternamente!

La gracia es una inyección de vida sobrenatural, divina.

Que seamos cristales limpios para transparentar la gracia.

Hemos de meter a Cristo en nuestra vida, viviendo en gracia.

La gracia es el cielo en germen.

 

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