"SEMILLAS DE ESPERANZA" Pensamientos de Pedro Roncero

Felicidad

 

Que las rosas tengan espinas, nada tiene de extraño. Al contrario, es una felicidad ver que entre las espinas se pueden encontrar las rosas; no hay que afligirse porque cada día se halle entre dos noches, sino alegrarse más bien de que cada noche se encuentre entre dos días.

El medio más seguro de hacernos agradable la vida es hacerla feliz a los demás.

No somos felices, porque somos tacaños para la felicidad de los demás.

La mejor manera de ser felices es trabajar para hacer felices a los demás.

El corazón que busca la felicidad en las pasiones... carne, soberbia, gula, vanidad, placeres, etc., se vacía de la felicidad que busca, porque cada día está más lejos de Dios; en cambio el corazón que va vaciándose de su "yo" (carne, soberbia, gula, pasiones...), se va llenando más de la felicidad que busca. Porque cada día está más cerca de Dios.

En esto conozco que te he perdido: cuando todas las cosas no me bastan para hacerme feliz.

Jesús dijo a Santa Teresa "La felicidad en este mundo no consiste en disfrutar de mi consuelo, sino el trabajar penosamente por mi gloria".

La primera felicidad de la fe es ésta: arrancar la duda, dar a la inteligencia, hecha para la verdad, una certeza absoluta, Dios.

La renuncia me hace más feliz que el apego.

La felicidad de la gente depende en gran parte de nosotros.

La felicidad está en nuestras manos, pero es necesario querer construirla juntos, los unos para los otros, los unos con los otros y jamás los unos contra los otros.

Dios ha dispuesto que la felicidad sea imposible para el egoísta.

¿Felices los que te vieron pasar y te acompañaron por los caminos de Palestina? ¡Oh!, feliz yo, a quien siempre acompañas y a quien puedo hospedar constantemente.

Me haces feliz en Ti a medida que te dejo glorificar en mí...

El hombre es feliz tan pronto como lo quiera ser.

Haz lo que Dios quiere, quiere lo que Dios hace y fabricarás tu propia felicidad.

Ser feliz, ¿cómo? Liquidando su pasado y poniendo su porvenir en las manos de Dios.

Un hombre cansado del camino se sentó bajo un árbol y murió de hambre. Cuando fueron a enterrarlo, allí mismo, descubrieron una vasija antigua llena de monedas de oro. Había muerto sentado sobre un inmenso tesoro. ¡Pero lo ignoraba! Acaso sea usted ese hombre. (Ortega Gaisán)

Vivir para hacer felices a los demás, no por ellos mismos, sino viendo en ellos al mismo Cristo.

La felicidad está en el trabajo de cada día.

La felicidad se acaba pronto y se apaga pronto casi sin tocarla.

El hombre debe mantener dos contactos estrechos para ser feliz: uno vertical, con Dios; el otro horizontal, con su prójimo.

Lacordaire expresa con fuerza la relación entre la felicidad y el perdón: "¿Quieres ser feliz un momento? ¡Véngate! ¿Quieres serlo siempre? ¡Perdona!"

La felicidad existe, pero hay que buscarla donde realmente está.

La felicidad no está en poseer. La felicidad aumenta al compartir.

Quieres ser feliz: procura llevar la felicidad a donde no la hay.

Ninguna felicidad verdadera es barata.

No hay mayor infelicidad que sentirse fracasado.

La gente no es feliz porque gasta más tiempo en soñar con lo que le falta que en gozar de lo que tiene.

Solamente es feliz el alma que ama, porque solo ella es capaz de llenar el mundo de luz.

En la escuela de la felicidad se aprende que necesitamos menos de lo que tenemos.

No hay felicidad fuera de Dios.

 

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