Que las rosas tengan espinas,
nada tiene de extraño. Al contrario, es una felicidad ver que entre
las espinas se pueden encontrar las rosas; no hay que afligirse porque
cada día se halle entre dos noches, sino alegrarse más bien de que
cada noche se encuentre entre dos días.
El medio más seguro de
hacernos agradable la vida es hacerla feliz a los demás.
No somos felices, porque
somos tacaños para la felicidad de los demás.
La mejor manera de ser
felices es trabajar para hacer felices a los demás.
El corazón que busca la
felicidad en las pasiones... carne, soberbia, gula, vanidad, placeres,
etc., se vacía de la felicidad que busca, porque cada día está más
lejos de Dios; en cambio el corazón que va vaciándose de su
"yo" (carne, soberbia, gula, pasiones...), se va llenando
más de la felicidad que busca. Porque cada día está más cerca de
Dios.
En esto conozco que te he
perdido: cuando todas las cosas no me bastan para hacerme feliz.
Jesús dijo a Santa Teresa
"La felicidad en este mundo no consiste en disfrutar de mi
consuelo, sino el trabajar penosamente por mi gloria".
La primera felicidad de la fe
es ésta: arrancar la duda, dar a la inteligencia, hecha para la
verdad, una certeza absoluta, Dios.
La renuncia me hace más
feliz que el apego.
La felicidad de la gente
depende en gran parte de nosotros.
La felicidad está en
nuestras manos, pero es necesario querer construirla juntos, los unos
para los otros, los unos con los otros y jamás los unos contra los
otros.
Dios ha dispuesto que la
felicidad sea imposible para el egoísta.
¿Felices los que te vieron
pasar y te acompañaron por los caminos de Palestina? ¡Oh!, feliz yo,
a quien siempre acompañas y a quien puedo hospedar constantemente.
Me haces feliz en Ti a medida
que te dejo glorificar en mí...
El hombre es feliz tan pronto
como lo quiera ser.
Haz lo que Dios quiere,
quiere lo que Dios hace y fabricarás tu propia felicidad.
Ser feliz, ¿cómo?
Liquidando su pasado y poniendo su porvenir en las manos de Dios.
Un hombre cansado del camino
se sentó bajo un árbol y murió de hambre. Cuando fueron a
enterrarlo, allí mismo, descubrieron una vasija antigua llena de
monedas de oro. Había muerto sentado sobre un inmenso tesoro. ¡Pero
lo ignoraba! Acaso sea usted ese hombre. (Ortega Gaisán)
Vivir para hacer felices a
los demás, no por ellos mismos, sino viendo en ellos al mismo Cristo.
La felicidad está en el
trabajo de cada día.
La felicidad se acaba pronto
y se apaga pronto casi sin tocarla.
El hombre debe mantener dos
contactos estrechos para ser feliz: uno vertical, con Dios; el otro
horizontal, con su prójimo.
Lacordaire expresa con fuerza
la relación entre la felicidad y el perdón: "¿Quieres ser
feliz un momento? ¡Véngate! ¿Quieres serlo siempre?
¡Perdona!"
La felicidad existe, pero hay
que buscarla donde realmente está.
La felicidad no está en
poseer. La felicidad aumenta al compartir.
Quieres ser feliz: procura
llevar la felicidad a donde no la hay.
Ninguna felicidad verdadera
es barata.
No hay mayor infelicidad que
sentirse fracasado.
La gente no es feliz porque
gasta más tiempo en soñar con lo que le falta que en gozar de lo que
tiene.
Solamente es feliz el alma
que ama, porque solo ella es capaz de llenar el mundo de luz.
En la escuela de la felicidad
se aprende que necesitamos menos de lo que tenemos.
No hay felicidad fuera de
Dios.