"SEMILLAS DE ESPERANZA" Pensamientos de Pedro Roncero

Fe

 

Así como el árbol no puede vivir sin raíces, tampoco puedes tú, sin fe, vivir espiritualmente.

San Pablo: "La fe trabaja bajo el impulso del amor".

La fe ilumina el alma.

En nuestro siglo, muchas personas tienen una especie de fe sin religión y, al mismo tiempo, el mayor peligro para los cristianos es el de tener una religión sin fe.

Actualmente, se necesita en el mundo hombres de fe. La fe salvará al mundo. Los apóstoles solo pusieron la fe.

La fe viva es vida del hombre.

Eres tontamente supersticioso porque te falta fe y te sobra miedo.

Cuando la apostasía parece general, es hermoso que haya un alma que diga con entereza: "¡Aunque todos te abandonen, yo no!"

Todo se tambalea donde falta la fe.

Muchas veces son las historias sencillas las más difíciles de creer.

¡Gracias, Señor, porque nos habéis dado la fe como Ángel Custodio de la razón!

Antes, pidió fe en Cafarnaún y se fueron muchos; ahora, al pedir el sacrificio, ya no cuenta con nadie.

El milagro de la encarnación del amor de Cristo se hará en el mundo cuando haya hombres de fe.

La fe de ha de ser contagiosa si ha de seguir viva; el fuego no se conserva si no se comunica. De lo contrario, se consume y se extingue.

"Somos el buen olor de Cristo", dice San Pablo; olor de vida para dar vida. Hemos de confirmar la fe que profesamos con el ejemplo de nuestra vida.

El verdadero creyente nunca está solo en su fe.

Un disparo de fe basta para transformar el mundo: "Si tuvierais una fe tan grande como un granito de mostaza…" (Mt. 17-20) "Al que cree, todas las cosas son posibles" (Mc 9-24)

La fe de los magos sigue siendo camino ejemplar para el hombre de buena voluntad.

Hemos de tratar de alimentar nuestra fe con la palabra de Dios.

Hace falta creer en la intervención de Dios en la historia.

La fe en Jesucristo significa la victoria sobre la muerte.

A la fe no se llega por la evidencia de lo que se nos notifica, sino por la confianza en la autoridad de la persona que nos proporciona esa verdad.

Hoy, mucha gente ha sustituido su fe en Dios por la fe en el hombre sin Dios.

La fe es un "sí" a Dios. Pero ese "sí" no se da con la cabeza o con la lengua. Se da con la vida.

He aquí lo que es la fe: rendirse a Dios, pero transformando la propia vida.

Esto es la fe: responder con generosidad al Señor.

La fe da un nuevo impulso a la vida del creyente.

La fe y la oración deben caminar unidas. No arde la hoguera de la oración si no la enciende la llama de la fe; pero la llama de la fe se apaga si no se hace oración.

Que crezca en mí la fe en Dios, que salva por amor.

Nunca prosperan tanto el fanatismo y la superstición como los tiempos en que se debilita la fe.

Solamente la fe y la fortaleza hacen posible cualquier aventura. Y fe y fortaleza hacen bella la vida: porque la fe despierta sueños de mundos mejores y la fortaleza los trabaja.

La fe no puede vivir sin la caridad.

La fe no es un salto en el vacío, sino que encuentra su alimento en el Evangelio.

La cultura religiosa sin fe carece de alma.

Cuando recibimos la fe, descubrimos que, en vez de destruir o disminuir la razón, la hemos perfeccionado. La fe se vuelve entonces, respecto de la razón, como un telescopio respecto del ojo: nos permite descubrir nuevos mundos que antes estaban ocultos y desconocidos.

 

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