"SEMILLAS DE ESPERANZA" Pensamientos de Pedro Roncero

Familia

 

Hacer religiosa la familia es engrandecerla.

¡Tantas madres sin hijos! ¡Tantos hijos sin padres! ¡Tantas esposas sin maridos! ¡Tantos hogares sin calor y sin miembros!

La familia nace del amor. La familia es el nido del amor.

La familia, primera escuela de vida y amor. El amor y el cariño en la familia no nacen por sí solos. Se fomentan con el trato.

Compañeros hasta la eternidad, debéis ser los únicos confidentes en todo, ningún secreto entre vosotros, de ninguna índole (excepto el profesional).

Ahorra y sacrifica tus gustos personales por ella; muéstrate agradecido, pues sus trabajos y sus desvelos suelen ser callados.

Padre: sacerdote del hogar, representante de Dios en la familia. Diariamente ha de ofrecer el sacrificio de su vida y de su esfuerzo personal para conducir a los suyos a Dios.

Las sonrisas son más baratas que la electricidad e iluminan mejor el hogar.

El hogar es alguien que nos espera.

La familia es la fuente de la que recibe la vida, la primera escuela en donde se aprende a pensar, el primer templo en el que aprende a orar. Por consiguiente, hay que combatir desde fuera todo aquello que la destruye o que compromete su estabilidad, y estimular cuanto favorece su prosperidad.

No puede construirse un mundo nuevo con familias desintegradas. La familia es la célula de la sociedad. De familias sanas y piadosas salen sociedades fuertes.

Los hijos son el amor de los padres hecho vida.

El hogar es sinónimo de fuego; por eso, el fuego del hogar es el corazón de la mujer.

En el hogar debe estar pronto el perdón, con prontitud y generosidad.

Los padres son los colaboradores de Dios en la creación.

El mayor acto de amor de los padres es cuando dan la vida.

El hogar cristiano es una comunidad de amor en la que Dios está presente. Es una comunidad cristiana en donde esposos e hijos, reunidos, contribuyen al progreso del reino de Dios.

El hombre y la mujer casados no están llamados solamente a amarse y transmitir la vida, son responsables de todos los hijos que nazcan de su unión. Dios les confía la misión de hacer de sus hijos hombres e hijos de Dios.

Los hijos solo pesan en el corazón.

La patria de la mujer es su hogar. El hogar de la mujer está donde esté su marido e hijos.

Esposo: eres la cabeza de la familia. Tienes un derecho: la autoridad. Fin de este derecho: el bien de los dos.

No se puede separar lo que la vida ha unido con los lazos más estrechos. La formación es una: escuela y familia: "La educación de los hijos, ha dicho muy al caso un filósofo, es la familia que se va haciendo".

La familia, célula social por excelencia, es también la primera célula de la Iglesia. Es el primer santuario, hecho de piedras vivas, donde Dios fija su morada.

Edificar la familia es construir la Iglesia, es obrar, fundamentalmente, en pro de la salvación del mundo.

No se puede construir una familia feliz y ordenada sin un cierto capital de piedad interior y de fe.

Haz de tu hogar una comunidad de vida y amor.

El mayor negocio tu hogar, esposa e hijos.

La fe y la familia son las dos columnas sobre las que se apoya la vida del hombre.

Es en la familia en donde el hombre conoce el Amor, que tiene sus raíces en Dios.

Hay que revalorizar la familia, porque en ella el amor encuentra su natural desarrollo.

En la familia, aprende el hombre a tener paciencia y a perdonar, a saber lo que es la verdadera autoridad y la confianza, a servir y a entregarse, a ayudar y a participar, a escuchar y a saber lo que es el sacrificio.

La familia es imprescindible; si algo va mal en la sociedad es porque en las familias está pasando algo; el hombre del futuro es imagen de su familia.

Hoy, los padres se preocupan de tantas cosas, que no tienen tiempo para amar a sus hijos. Hay hambre de amor en el mundo de hoy; por eso, tantos niños y jóvenes se sienten poco queridos. El único motivo que impulsa a muchos de ellos a marcharse de casa es la ausencia de amor y no la carencia de cosas materiales.

La institución familiar es el mejor lugar para la generación, el desarrollo y la maduración integral del ser humano.

Un hogar sin padre y madre es como un rosal sin flores.

 

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