Para vivir como hombre,
necesitas comer pan; para vivir en calidad de cristiano, has de comer
pan de la Eucaristía. El pan terreno comunica fuerzas al cuerpo; el
pan sobrenatural comunica fuerzas al alma.
Un día, la Beata Luisa
Legras, en su hospital, había presentado un huevo a un turco enfermo,
pero éste, con despecho, se lo arrojó a la cara. La buena hermana le
trajo otro huevo, y aquel hombre repitió lo de antes. Con toda
tranquilidad, la Beata se limpió el rostro y, tomando un tercer
huevo, se lo presentó al turco como si tal cosa. Entonces aquel
desgraciado ya no pudo más y, con lágrimas en los ojos, le dijo:
"Decidme, ¿vos sois una mujer o un ángel?" "Hermano
—respondió la Religiosa—, mi dulzura es fruto de la Comunión que
recibo todas las mañanas". ¿Y por qué, Jesús mío, teniendo
yo también tanta necesidad de dulzura, no me acercaré a esta santa
fuente de amor?
La persona que bebe la
dulzura del cáliz eucarístico tiene que ser amable, paciente; el que
se abraza con la cruz, humilde; el que se arrodilla ante un Dios
Niño, puro (en el que se regocija de ser hijo de María, sacrificado
por los demás, el que medita en los sacrificios sin cuento de
Jesús).
Ya era mucho quedarte,
envolver tu inmensidad en la fragilidad del pan y del vino. Pero...
¡quedarte, sabiendo, como sabías, que íbamos a tratarte tan mal...,
Dios Eucaristía!
En la Eucaristía, comes la
Caridad; si, después de tantas veces comer a quien es fuego por
todos, no sientes fuego hacia todos, es que eres refractario a Dios.
La Eucaristía es el canto de
la Iglesia y la fuente de la caridad.
La Eucaristía es la fuente y
el alimento de toda santidad.
La Eucaristía significa y
produce la unidad del Cuerpo Místico. En suma, a la luz de la
eucaristía se ve cómo Cristo atrae a los hombres a Dios, formando
con ellos la gran comunidad de los hijos de Dios.
La Eucaristía es la fuente
en donde bebemos el perdón de Dios y la gracia para amar a nuestros
hermanos los hombres, con un amor al estilo de Cristo.
La Eucaristía es una
manifestación de fe y amor.
La Eucaristía es el
sacramento de nuestra fortaleza cristiana.
La eucaristía significa el
mayor amor, la mayor generosidad y la mayor entrega de Cristo.
¡Qué
fuego arde en el altar!..., y nosotros estamos a punto de helarnos. ¡Qué
fuente de vida brota en el altar!..., y nosotros casi nos morimos de
sed. ¡Qué luz brilla en el altar!..., y nosotros andamos a ciegas
como noche sin estrellas. ¡Qué fuerza se nos ofrece en el altar!...,
y nosotros nos vamos tambaleando de pura debilidad. ¡Qué alegría se
nos brinda en el altar!..., y nosotros sumidos en profunda tristeza.
La
santa Misa es el centro, el corazón del cristianismo.
La
misa es un encuentro del hombre con Dios y la Iglesia.