"SEMILLAS DE ESPERANZA" Pensamientos de Pedro Roncero

Dios

 

Dios es muy bueno y no me echará al infierno (sin considerar que Dios no es bueno para que tú seas malo).

El ateísmo es un medio, al alcance de todos los soberbios, de negar todo lo que no comprenden.

La presencia de Dios y la unión con Él consiste en saberlo presente en todas las cosas y descubrirlo en todos los acontecimientos.

¡Señor! Cuántas cosas te decimos y qué poco te damos. Más vale decirte menos y darte más.

El grito de hoy es: "No nos hace falta Dios".

Es necesaria la unión con Dios, pero es necesaria la unión con el mundo. Lo que ocurre es que estamos más unidos con el mundo que con Dios.

Cuando Dios predestina a un hombre a un estado determinado, le da las gracias suficientes para desempeñarlo con decoro. No os desalentéis en vuestras luchas y pedid a Dios lo que por vocación necesitáis. Presentadle humildemente al cobro los cheques que os regaló el día de vuestra boda y acordaos de pedir ayuda a María. Ella conoció de cerca lo que es un hogar, sus dificultades y sus gozos. Ella amó mucho y ¡en el cielo está con su mismo corazón!

En nuestro siglo éste es el grito: no nos hace falta Dios y cada hombre se cree un dios; pero tú no debes creer en esos dioses que se mueren.

El universo es un pensamiento de Dios.

No es que Dios abandone al mundo, sino que el mundo ha abandonado a Dios.

Dios, siempre como testigo. Jesús, siempre como modelo. María, siempre como refugio. Y yo, siempre en sacrificio.

¡Señor! Cuánto me cuesta vencer esta tentación..., rechazar..., vencer... Más me costó a mí tu salvación.

Servir a Dios con tristeza, cuando nos está colmando de beneficios, es deshonrarle y disgustarle.

Existe, ve, ama. Vive en la eternidad de Dios, brilla en la verdad de Dios y goza en su bondad.

Que sientan los demás la presencia de Dios porque se lo damos hecho vida.

El orden es una manifestación de la belleza de Dios.

Dios se prueba por la imposibilidad de no poder probar muchas cosas sin Él.

Dios me ama y, por eso, soy feliz.

Tan cerca está de ti la mano de Dios cuando te hiere, como cuando te acaricia. Besa siempre esa mano que te conduce.

Si Dios adornó así el destierro, ¡cómo será la patria!

La tentación del hombre moderno es mostrar que no se tiene necesidad de Dios para hacer el bien.

El antiguo anarquista Giovanni Papini confiesa: "Todo el padecer humano proviene de la ausencia de Dios en nuestra vida".

El hombre no es malo, pero el ambiente que respira es asfixiante, es un ambiente sin Dios.

No estamos solos; Dios es la fortaleza en la que podemos apoyarnos.

La clave del Universo es Dios y su voz entre los hombres se llama Jesús.

Urge la necesidad universal de un complemento de lo humano con lo divino, de lo racional con lo revelado, de la tierra con el cielo, del hombre con Dios.

El problema del mundo es que se hacen las cosas de espaldas a Dios.

En el libro de la creación, debe el hombre moderno descubrir a Dios.

Acuérdate siempre de Dios y tu alma será un cielo. "¿Estás verdaderamente persuadido de esto? Entonces, ¿por qué antepones a la compañía de Dios la de las personas y cosas del mundo?" (S. Efrén).

Piénsalo: ¡ser conocido y amado de Dios desde toda la eternidad y, tú, aspirando al conocimiento y amor de los hombres!

La creación del mundo solo le costó a Dios una palabra: "¡Fiat!" (hágase). Para salvar nuestras almas, tuvo que morir.

Nuestro Dios es exigente: cuando se le da poco, pide más; cuando se le da mucho, lo pide todo. Es un Dios celoso, y darlo todo es el extraño preludio de recibirlo todo: se da lo humano, y se recibe lo divino; se da al hombre y se recibe a Dios; se muere como hombre y se experimenta la vida de Dios.

La vida íntima de Dios es un torbellino de amor.

La gloria intrínseca de Dios es intocable como el mismo Dios

Lo creado, sin Dios, es un absurdo metafísico inexplicable.

Dios abraza a quien le odia y crucifica a quien le ama.

"Dios es Caridad" (I Juan IV, 16). Amar es dar; he aquí la creación. Dios es amor. Amar es hacerse comprender por aquellos a quienes se ama; he aquí la Revelación. Dios es amor. Amar es hacerse semejante a aquellos a quines se ama; he aquí la Encarnación. Dios es amor. Amar es salvar a aquellos a quienes se ama; he aquí la Redención. Dios es amor. Amar es querer estar continuamente con quienes se ama; he aquí la Eucaristía. Dios es amor. Amar es darse a cada uno de aquellos a quienes se ama; he aquí la Comunión. Dios es amor. Amar es querer hacer felices a las personas amadas; he aquí la Vida Eterna.

El mundo ha olvidado que es objeto de un amor divino.

Es más difícil creer en un Dios visible que en un Dios invisible.

Dios no pone en la creación seres inútiles. Cuando Dios nos concedió la vida, señal cierta es de que esperaba algo de nosotros a nuestro paso por la tierra.

Si Dios supiera solamente como tú, o tú supieras tanto como Dios, serías igual a Él, o Él igual a ti...

¡Que pena!, pasar por el mundo haciendo "muchas cosas"... y encontrarse, al final de la vida, sin la "única necesaria"

"Aprende a conocer el corazón de Dios en las palabras de Dios, para que con su ardor aspires a las cosas eternas" (San Gregorio Magno).

Dios ama al mundo y lo transmite a través de los suyos.

Dios nos entregó al Hijo de su Amor.

Tenemos necesidad de Dios, precisamente para ser hombres.

Tenemos que amar a Dios sirviendo al prójimo.

La gente tiene sed de Dios para parar un tren.

Dios no nos pide nada extraordinario, solo nos pide fe.

Dios viene a la tierra. Recíbelo amando a los que te rodean.

Tenemos que tener presente a Dios en nuestras acciones como Padre que nos quiere con locura.

La auténtica sabiduría desemboca en Dios.

No se puede seguir a Dios sin amar.

Si la ayuda de Dios no estuviese detrás de la palabra del sacerdote, ésta palabra sería un simple sonido de campana. Volaría con el viento sin dejar rastro.

No es que Dios esté ausente; es el hombre quien no se pone en sintonía con la longitud de onda de Dios.

El alejamiento de Dios es siempre una catástrofe para el hombre. El que se aparta de Dios destruye la misma personalidad humana.

Se puede organizar el mundo sin Dios, pero entonces el mundo acaba aniquilando al hombre.

Donde no está Dios, allí tampoco puede estar el hombre.

Los asesinos de Dios son también necesariamente los asesinos del hombre.

Dios nos quiere en el mundo para trabajar por Él.

Podemos amar a Dios aun estando rotos.

Siempre hay que dejar las cosas para poner a Dios en el lugar que le corresponde.

Sin Dios no se comprenden muchas cosas.

A Dios se le encuentra plenamente a través de la muerte"’.

Mi querido amigo, si te alejas de Dios, vuelve, que te está esperando. Un Padre siempre espera y le vas a dar una gran alegría.

Suprimiendo a Dios del destino humano, se ha creado la civilización de la violencia, del odio y de la desesperación.

Dios al alcance de la mano se llama Jesucristo.

"Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre". Lo que Dios ha unido por el amor no lo separe el hombre con su egoísmo.

Ahora, más que creer en Dios, se opina de Dios. Nos falta fe, ¡mucha fe!

Es ley de Dios el que no se puede hacer el bien a alguien si antes no se le quiere bien.

La palabra más hermosa que podemos decir a Dios es "SÍ".

La monotonía ante el Señor se llama perseverancia.

Vamos hacia Dios, no caminando, sino amando.

Desde que Dios se hizo hombre, la alegría apareció en un pesebre.

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" Este lamento estremecedor nos enseña a no olvidarnos de Él ni en los momentos más oscuros.

Dios quiere hablar a los hombres de hoy con nuestra voz, acariciarlos con nuestras manos y consolarlos con nuestras palabras. Es un hecho. Y de aquí se desprende la fabulosa promesa que nos hizo: "Yo os haré pescadores de hombres". Extraordinaria aventura la de conquistar a los hombres.

Toda la creación es una revelación natural de Dios.

"Si yo comprendiera plenamente a Dios —escribe Pascal—, o yo sería Dios o Dios no sería Dios".

Algunos dicen que Dios pide mucho. No, Dios lo pide todo; porque Él también lo dio todo.

No puede tener a Dios por Padre el que no tenga a la Iglesia por Madre.

El Reino de Dios crece en nosotros, primeramente, mediante la plegaría. En la oración, la debilidad del hombre se encuentra con la potencia de Dios. "El espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad".

Las cosas grandes se hacen sencillas cuando Dios se apodera de una vida.

Los que creen en Dios, pero viven alejados de la Iglesia, están en peligro de perder la fe.

La tierra sin Dios sólo cría cardos y espinas.

Esto de ir de la mano con Dios es lo que nos da serenidad para vivir nuestro tiempo y para adentrarnos con fe y fortaleza en la aventura humana de nuestros días. Porque la vida con su realismo merece vivirse.

Aunque se vean nubes negras en el horizonte, no hay nada que temer: Dios está con nosotros y, con Él, saldremos adelante, siempre que pongamos de nuestra parte ese granito de arena que está en nuestro poder.

Dios crea al hombre por amor y para el amor, y los hombres se matan por el odio.

Dios quiere compartir su amor con nosotros.

Tenemos que demostrar con nuestras vidas que Dios nos ama.

Por muy acosados que nos veamos jamás debemos desesperarnos. Dios siempre ilumina a los que buscan su luz.

Dios es la suprema realización del amor.

Cuando no creemos en Dios, corremos el peligro de creer en todo o en nada.

El encuentro con Dios da paz y ayuda a construirla.

La unión con Dios no anula la persona humana sino que la lleva a la máxima potencia.

 

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