Dios es muy bueno y no me
echará al infierno (sin considerar que Dios no es bueno para que tú
seas malo).
El ateísmo es un medio, al
alcance de todos los soberbios, de negar todo lo que no comprenden.
La presencia de Dios y la
unión con Él consiste en saberlo presente en todas las cosas y
descubrirlo en todos los acontecimientos.
¡Señor! Cuántas cosas te
decimos y qué poco te damos. Más vale decirte menos y darte más.
El grito de hoy es: "No
nos hace falta Dios".
Es necesaria la unión con
Dios, pero es necesaria la unión con el mundo. Lo que ocurre es que
estamos más unidos con el mundo que con Dios.
Cuando Dios predestina a un
hombre a un estado determinado, le da las gracias suficientes para
desempeñarlo con decoro. No os desalentéis en vuestras luchas y
pedid a Dios lo que por vocación necesitáis. Presentadle
humildemente al cobro los cheques que os regaló el día de vuestra
boda y acordaos de pedir ayuda a María. Ella conoció de cerca lo que
es un hogar, sus dificultades y sus gozos. Ella amó mucho y ¡en el
cielo está con su mismo corazón!
En nuestro siglo éste es el
grito: no nos hace falta Dios y cada hombre se cree un dios; pero tú
no debes creer en esos dioses que se mueren.
El universo es un pensamiento
de Dios.
No es que Dios abandone al
mundo, sino que el mundo ha abandonado a Dios.
Dios, siempre como testigo.
Jesús, siempre como modelo. María, siempre como refugio. Y yo,
siempre en sacrificio.
¡Señor! Cuánto me cuesta
vencer esta tentación..., rechazar..., vencer... Más me costó a mí
tu salvación.
Servir a Dios con tristeza,
cuando nos está colmando de beneficios, es deshonrarle y disgustarle.
Existe, ve, ama. Vive en la
eternidad de Dios, brilla en la verdad de Dios y goza en su bondad.
Que sientan los demás la
presencia de Dios porque se lo damos hecho vida.
El orden es una
manifestación de la belleza de Dios.
Dios se prueba por la
imposibilidad de no poder probar muchas cosas sin Él.
Dios me ama y, por eso, soy
feliz.
Tan cerca está de ti la mano
de Dios cuando te hiere, como cuando te acaricia. Besa siempre esa
mano que te conduce.
Si Dios adornó así el
destierro, ¡cómo será la patria!
La tentación del hombre
moderno es mostrar que no se tiene necesidad de Dios para hacer el
bien.
El antiguo anarquista
Giovanni Papini confiesa: "Todo el padecer humano proviene de la
ausencia de Dios en nuestra vida".
El hombre no es malo, pero el
ambiente que respira es asfixiante, es un ambiente sin Dios.
No estamos solos; Dios es la
fortaleza en la que podemos apoyarnos.
La clave del Universo es Dios
y su voz entre los hombres se llama Jesús.
Urge la necesidad universal
de un complemento de lo humano con lo divino, de lo racional con lo
revelado, de la tierra con el cielo, del hombre con Dios.
El problema del mundo es que
se hacen las cosas de espaldas a Dios.
En el libro de la creación,
debe el hombre moderno descubrir a Dios.
Acuérdate siempre de Dios y
tu alma será un cielo. "¿Estás verdaderamente persuadido de
esto? Entonces, ¿por qué antepones a la compañía de Dios la de las
personas y cosas del mundo?" (S. Efrén).
Piénsalo: ¡ser conocido y
amado de Dios desde toda la eternidad y, tú, aspirando al
conocimiento y amor de los hombres!
La creación del mundo solo
le costó a Dios una palabra: "¡Fiat!" (hágase). Para
salvar nuestras almas, tuvo que morir.
Nuestro Dios es exigente:
cuando se le da poco, pide más; cuando se le da mucho, lo pide todo.
Es un Dios celoso, y darlo todo es el extraño preludio de recibirlo
todo: se da lo humano, y se recibe lo divino; se da al hombre y se
recibe a Dios; se muere como hombre y se experimenta la vida de Dios.
La vida íntima de Dios es un
torbellino de amor.
La gloria intrínseca de Dios
es intocable como el mismo Dios
Lo creado, sin Dios, es un
absurdo metafísico inexplicable.
Dios abraza a quien le odia y
crucifica a quien le ama.
"Dios es Caridad" (I
Juan IV, 16). Amar es dar; he aquí la creación. Dios es amor. Amar
es hacerse comprender por aquellos a quienes se ama; he aquí la
Revelación. Dios es amor. Amar es hacerse semejante a aquellos a
quines se ama; he aquí la Encarnación. Dios es amor. Amar es salvar
a aquellos a quienes se ama; he aquí la Redención. Dios es amor.
Amar es querer estar continuamente con quienes se ama; he aquí la
Eucaristía. Dios es amor. Amar es darse a cada uno de aquellos a
quienes se ama; he aquí la Comunión. Dios es amor. Amar es querer
hacer felices a las personas amadas; he aquí la Vida Eterna.
El mundo ha olvidado que es
objeto de un amor divino.
Es más difícil creer en un
Dios visible que en un Dios invisible.
Dios no pone en la creación
seres inútiles. Cuando Dios nos concedió la vida, señal cierta es
de que esperaba algo de nosotros a nuestro paso por la tierra.
Si Dios supiera solamente
como tú, o tú supieras tanto como Dios, serías igual a Él, o Él
igual a ti...
¡Que pena!, pasar por el
mundo haciendo "muchas cosas"... y encontrarse, al final de
la vida, sin la "única necesaria"
"Aprende a conocer el
corazón de Dios en las palabras de Dios, para que con su ardor
aspires a las cosas eternas" (San Gregorio Magno).
Dios ama al mundo y lo
transmite a través de los suyos.
Dios nos entregó al Hijo de
su Amor.
Tenemos necesidad de Dios,
precisamente para ser hombres.
Tenemos que amar a Dios
sirviendo al prójimo.
La gente tiene sed de Dios
para parar un tren.
Dios no nos pide nada
extraordinario, solo nos pide fe.
Dios viene a la tierra.
Recíbelo amando a los que te rodean.
Tenemos que tener presente a
Dios en nuestras acciones como Padre que nos quiere con locura.
La auténtica sabiduría
desemboca en Dios.
No se puede seguir a Dios sin
amar.
Si la ayuda de Dios no
estuviese detrás de la palabra del sacerdote, ésta palabra sería un
simple sonido de campana. Volaría con el viento sin dejar rastro.
No es que Dios esté ausente;
es el hombre quien no se pone en sintonía con la longitud de onda de
Dios.
El alejamiento de Dios es
siempre una catástrofe para el hombre. El que se aparta de Dios
destruye la misma personalidad humana.
Se puede organizar el mundo
sin Dios, pero entonces el mundo acaba aniquilando al hombre.
Donde no está Dios, allí
tampoco puede estar el hombre.
Los asesinos de Dios son
también necesariamente los asesinos del hombre.
Dios nos quiere en el mundo
para trabajar por Él.
Podemos amar a Dios aun
estando rotos.
Siempre hay que dejar las
cosas para poner a Dios en el lugar que le corresponde.
Sin Dios no se comprenden
muchas cosas.
A Dios se le encuentra
plenamente a través de la muerte"’.
Mi querido amigo, si te
alejas de Dios, vuelve, que te está esperando. Un Padre siempre
espera y le vas a dar una gran alegría.
Suprimiendo a Dios del
destino humano, se ha creado la civilización de la violencia, del
odio y de la desesperación.
Dios al alcance de la mano se
llama Jesucristo.
"Lo que Dios ha unido no
lo separe el hombre". Lo que Dios ha unido por el amor no lo
separe el hombre con su egoísmo.
Ahora, más que creer en
Dios, se opina de Dios. Nos falta fe, ¡mucha fe!
Es ley de Dios el que no se
puede hacer el bien a alguien si antes no se le quiere bien.
La palabra más hermosa que
podemos decir a Dios es "SÍ".
La monotonía ante el Señor
se llama perseverancia.
Vamos hacia Dios, no
caminando, sino amando.
Desde que Dios se hizo
hombre, la alegría apareció en un pesebre.
"Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado?" Este lamento estremecedor nos
enseña a no olvidarnos de Él ni en los momentos más oscuros.
Dios quiere hablar a los
hombres de hoy con nuestra voz, acariciarlos con nuestras manos y
consolarlos con nuestras palabras. Es un hecho. Y de aquí se
desprende la fabulosa promesa que nos hizo: "Yo os haré
pescadores de hombres". Extraordinaria aventura la de conquistar
a los hombres.
Toda la creación es una
revelación natural de Dios.
"Si yo comprendiera
plenamente a Dios —escribe Pascal—, o yo sería Dios o Dios no
sería Dios".
Algunos dicen que Dios pide
mucho. No, Dios lo pide todo; porque Él también lo dio todo.
No puede tener a Dios por
Padre el que no tenga a la Iglesia por Madre.
El Reino de Dios crece en
nosotros, primeramente, mediante la plegaría. En la oración, la
debilidad del hombre se encuentra con la potencia de Dios. "El
espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad".
Las cosas grandes se hacen
sencillas cuando Dios se apodera de una vida.
Los que creen en Dios, pero
viven alejados de la Iglesia, están en peligro de perder la fe.
La tierra sin Dios sólo
cría cardos y espinas.
Esto de ir de la mano con
Dios es lo que nos da serenidad para vivir nuestro tiempo y para
adentrarnos con fe y fortaleza en la aventura humana de nuestros
días. Porque la vida con su realismo merece vivirse.
Aunque se vean nubes negras
en el horizonte, no hay nada que temer: Dios está con nosotros y, con
Él, saldremos adelante, siempre que pongamos de nuestra parte ese
granito de arena que está en nuestro poder.
Dios crea al hombre por amor
y para el amor, y los hombres se matan por el odio.
Dios quiere compartir su amor
con nosotros.
Tenemos que demostrar con
nuestras vidas que Dios nos ama.
Por muy acosados que nos
veamos jamás debemos desesperarnos. Dios siempre ilumina a los que
buscan su luz.
Dios es la suprema
realización del amor.
Cuando no creemos en Dios,
corremos el peligro de creer en todo o en nada.
El encuentro con Dios da paz
y ayuda a construirla.
La unión con Dios no anula
la persona humana sino que la lleva a la máxima potencia.