Jesucristo ha salvado al
mundo desde la Cruz, o sea, por medio del amor y del sufrimiento. No
pretendas tú, salvarte y salvar a los demás por otro camino.
Nuestras cruces son astillas
de la Cruz de Cristo; no está bien que, adorando la Cruz, maldigamos
sus astillas.
La cruz, beso de Dios al
alma, crisol divino donde se moldean los cristianos.
Dª Carmen Sojo dijo:
"Quitadme, Señor, la vida, antes que me quitéis la cruz".
Una generación de
crucificados hará un mundo mejor.
Hemos de reproducir la vida
dolorosa de Jesús. Ya vendrá después la glorificación de los
cielos. Hay que ser crucifijos. Hay que darlo todo, el yo, el don de
sí mismo... Para estar en la Cruz, poco hace falta. Para estar en la
Cruz, ¡bastan tres clavos!... ¡Hay que morir!
Mano de Cristo en la Cruz
chorreando amor. Mano de Cristo en la Cruz, clavada para esperarme,
quiero besar tu llaga, quiero teñirme del rojo de tu sangre, quiero
bañarme en tu amor.
Que cada una de las gotas que
caen de la herida lleguen a mi corazón y le enseñen a amar, a
sacrificarse, a hacer algo que merezca la pena.
Quizás será una entrega
total; quizás tu mano sangrante, Cristo bendito, me esté señalando
un camino, una vocación, un ideal, una entrega a las almas,
sacerdocio, vida religiosa... Algo que merezca la pena y que sea un
beso de amor en esa herida sangrante de la mano de Cristo en la Cruz.
¡El Crucifijo! ¡He aquí el
auténtico retrato de Dios!
Ante el crucifijo: Jesús
mío, quiero que mi última mirada sea para ti, para que si muero esta
noche y tenga la dicha de ir al cielo, mi primera mirada sea también
para Ti.
Un árbol destiló resina de
sangre; su fruto es blanco, de color de gracia.
La Cruz no es el testimonio,
pero sí el camino que conduce a la resurrección, a la gloria…
Lejos de mi el gloriarme, si no...
La cruz es la verdad de que
Jesús está con nosotros.
La cruz es el sello del amor
de Dios en los hombres.
El Calvario es paso obligado
para el futuro Tabor, como la Cruz es medio previo para llegar a la
resurrección.
Quien no va cargado con su
cruz, no lleva el distintivo de Cristiano.
Todas las cruces son
radiantes, desde que Dios estuvo en una.
Cuando miramos a la cruz,
sabemos cuánto nos ha amado Jesús, pero, cuando miramos a la
eucaristía, sabemos cuánto nos ama. Es fuente de vida.
La cruz no es muerte, sino
esperanza y vida.