El cristianismo valora las
obras por la Caridad.
El cristianismo es una vida
antes que una doctrina.
El cristianismo es religión
de valientes, de héroes y mártires.
Todos los cristianos deben
ser la fuerza de Cristo en el mundo. Hemos de estar dispuestos a
sacrificarlo todo. Hay que rehacer el espíritu del hombre para que
llegue a dominar la materia.
Nuestra vida cristiana es la
vida de un miembro de Cristo.
Hay que despertar a los
cristianos que viven su egoísmo. Hemos de conseguir que los
cristianos no vivan por su dinero, sino para el amor.
El cristianismo debe ser un
testimonio de Jesucristo para todas las gentes.
Nuestro cristianismo (como
dijo Jesús: "he venido a traer fuego a la tierra y ¿qué quiero
sino que arda?") no puede contentarse con este frío.
¿Cual es el mensaje de
Cristo? ¡Amar!
El mensaje principal del
cristianismo ("amaos los unos a los otros como yo os he amado y
en esto os conocerán"...) se vive en la fraternidad cristiana.
¡El cristianismo, tratando
de espiritualizar al mundo pagano... y, tú, empeñado en paganizar el
cristianismo!
No debemos olvidar que el
cristianismo es, ante todo, comunicación de Dios a los hombres,
comunicación de su verdad y de su vida. La Iglesia es Jesucristo
"comunicado y difundido".
San Agustín dijo que la
primera escuela del cristianismo es el Monte Calvario y, el mejor
libro, el Crucifijo.
El hombre debe mantener dos
contactos estrechos para ser feliz: uno, vertical, con Dios; el otro,
horizontal, con su prójimo.
Porque el cristianismo no es
la religión de la muerte, sino de la vida; no es la religión de la
tristeza, sino de la alegría; no es la religión de las tinieblas,
sino de la luz; no es la religión de un Cristo muerto, sino de un
Cristo resucitado que ya no puede morir. (Tarancón)
El cristianismo es capaz de
sepultar con una palada de gozo un abismo de dolores.