Con frecuencia,
los deberes mínimos son más difíciles de cumplir, a causa de su
insignificancia aparente y su constante repetición.
En todos los
sentidos, lo grande se alcanza a través de lo pequeño.
Nada es pequeño
si Dios nos lo exige.
Procura dar al
Señor lo que puedes y no te esfuerces por darle lo que no puedes,
porque, si no le das lo que puedes, difícilmente le darás lo que no
puedes.
En las pequeñas
atenciones se revelan las almas grandes.
Si quieres
alcanzar las cosas grandes empieza por las pequeñas.
Nada es pequeño
si se hace por un motivo grande.
No esperes la
ocasión de hacer cosas extraordinarias. Haz las cosas ordinarias de
un modo extraordinario.