Para que mi corazón se haga
luz y calor, lo conectaré con la gran corriente del amor a Dios.
Judas: el que siempre hizo
mal a pesar de los bienes. Jesús: el que siempre hizo bien a pesar de
los males. Los hombres siempre se inclinan a uno de estos dos polos:
corazón de demonio o corazón de Dios.
Las lágrimas son la sangre
del corazón.
La espada hace doblegar las
cabezas; sólo el corazón vence los corazones.
Al corazón no se llega nada
más que con el amor.
Dios, en el corazón; la
eternidad, en la cabeza y, el mundo, bajo los pies.
Tu corazón está hecho para
amar, tomará su fuerza o debilidad de aquello que ama.
Lema: "Dinero perdido,
poco perdido; honor perdido, mucho perdido; corazón perdido, todo
perdido".
El corazón del hombre es un
lugar que no tolera vacío..., se llena con lo infinito... y lo
infinito tiene un nombre: ¡DIOS!
La boca es la puerta por
donde sale el hombre o la mujer que está encerrado en el corazón.
Las batallas de Dios se ganan
y se pierden en el corazón.
Quisiera tener un corazón
grande y poderlo compartir con mis hermanos, los hombres, que lo
necesiten.
Todo ser humano lleva en su
corazón la reproducción fotográfica de la persona que ama.
Nadie es bueno si no se tiene
buen corazón. Corazón abierto a todo lo grande.
El talento de la mujer no es
como un faro frío que se eleva y resplandece en su frente, sino como
una estrella cálida y amable que arde en su pecho. Y la mujer sin
corazón no es mujer; es... ¡una hiena!
Cristo elevado a la Cruz
cubierto con grandes manchones de sangre coagulada, yerto, frío por
la muerte... Calentémoslo tu y yo con nuestro amor, cubramos su
cuerpo con la sábana de nuestra vida pura y limpia y, puesto que no
tiene sepulcro, enterrémoslo en el sepulcro de nuestro corazón.
El que ha conquistado el
corazón del hombre ha conquistado a todo el hombre.
¡Este corazón mío tan
humano...!, como el suyo. Pero Él lo hizo divino por el contacto con
la divinidad. Tienes un corazón humano. Por eso, Él quiere
divinizarte con su contacto.
Corazón abierto a todo lo
grande.
"El barómetro de mi
salud —afirmaba el Padre Ravignan— señala variable; mas el de mi
corazón señala siempre buen tiempo.
El corazón de los hombres es
como una cuna en la que Jesús vuelve a nacer.
En la escuela del corazón
podemos aprender, en un instante, más cosas que cuantas puedan
enseñarnos en un siglo los maestros de la tierra.
Nunca somos tan buenos como
cuando nuestro corazón está alegre.
Intentar captar el corazón
humano es más difícil que aprisionar el viento. Es algo tan
escurridizo que se escapa de las manos más hábiles. Sólo Dios
conoce a fondo sus secretos.
Al hombre de hoy le falta
corazón, que es lo que realmente revaloriza a una persona.
El corazón de nuestro mundo
se sacude con optimismo de fe.
No hay peor ceguera que la
del corazón.
Siembra en tu corazón la
semilla del amor y tendrá un hermoso florecer.
Los poetas son interpretes
del corazón.