Comulgar es vencer.
Una comunión perfecta supone
dos hostias: Jesucristo, Hostia inmaculada que se entrega; y tú...
hostia que debe inmolarse en su servicio. (Ortega Gaizan).
Al quedarme sólo con
Jesucristo, después de la comunión, me parece percibir su voz en lo
profundo del silencio: ¿Eres débil? Yo seré tu fortaleza. ¿Estás
cansado? Yo seré tu refrigerio. ¿Eres pobre? Yo seré tu tesoro.
¿Estás solo? Yo seré tu compañero. ¿Estás triste? Yo seré tu
consuelo. (Tihamer Toth)
Un alimento inventó Dios para
el Amor: ¡La Eucaristía!.
¿Quieres comulgar a Cristo?
Abre la boca hacia la hostia; pero abre el corazón para recibir el
Amor.
Vete a buscar en la oliva el
aceite y en la parra el vino y en la fuente el agua y en la espiga el
trigo; pero, en la Eucaristía, ve a buscar la Caridad.
No es necesario ser santo para
comulgar, sino que es necesario comulgar para ser santo.
Cristo está en la Eucaristía,
no por poder, sino por amor. El Dios omnipotente es el que te ama.
Comulgamos para hacernos
Cristos vivientes en el mundo.
Al comulgar, Dios hace de tu
corazón un cielo, porque tu corazón es un Sagrario. La Eucaristía, un
cielo.
En la Comunión Jesús se da a
nosotros y nosotros debemos darnos a Jesús.
Un Sagrario es una hoguera que
derrite las nieves y los hielos. Una fuente que apaga la sed. Un camino
que llega hasta el cielo. Un amigo que consuela. Un padre que vive entre
sus hijos. Un bienhechor que derrama a manos llenas la paz y el bien.
La Eucaristía se nos da a
nosotros para mejorar la vida.
Al recibir el Cuerpo físico de
Cristo debemos aceptar también su Cuerpo místico.
Después de la Eucaristía, la
Iglesia no posee nada más sagrado que el Evangelio.
La Eucaristía es el Pan divino
que sacia el hambre del corazón humano.
En momentos de fervor dijiste:
"¡Quédate conmigo, Señor!" Eso está muy bien; pero tú se
valiente y... quédate con Él.
Eucaristía: Es el Sacramento
de nuestra transformación en Cristo por el Amor.
Jesús se detuvo en Betania, en
casa de Lázaro, Marta y María. Que alegría y Amor para aquella casa.
¡Qué alegría para tu corazón esta visita de Jesús por medio de la
Comunión!
Al participar de la Eucaristía
una luz nueva se enciende en nuestras vidas.
La Eucaristía es la fuerza que
impulsa a la Iglesia y a cada cristiano al abrazo universal con todos
los hombres.
Estuviste frío al comulgar
esta mañana... Cree firmemente en la huella que el paso de Cristo
habrá dejado en tu espíritu y en tu carne.