"SEMILLAS DE ESPERANZA" Pensamientos de Pedro Roncero

Comunión Eucarística

 

Comulgar es vencer.

Una comunión perfecta supone dos hostias: Jesucristo, Hostia inmaculada que se entrega; y tú... hostia que debe inmolarse en su servicio. (Ortega Gaizan).

Al quedarme sólo con Jesucristo, después de la comunión, me parece percibir su voz en lo profundo del silencio: ¿Eres débil? Yo seré tu fortaleza. ¿Estás cansado? Yo seré tu refrigerio. ¿Eres pobre? Yo seré tu tesoro. ¿Estás solo? Yo seré tu compañero. ¿Estás triste? Yo seré tu consuelo. (Tihamer Toth)

Un alimento inventó Dios para el Amor: ¡La Eucaristía!.

¿Quieres comulgar a Cristo? Abre la boca hacia la hostia; pero abre el corazón para recibir el Amor.

Vete a buscar en la oliva el aceite y en la parra el vino y en la fuente el agua y en la espiga el trigo; pero, en la Eucaristía, ve a buscar la Caridad.

No es necesario ser santo para comulgar, sino que es necesario comulgar para ser santo.

Cristo está en la Eucaristía, no por poder, sino por amor. El Dios omnipotente es el que te ama.

Comulgamos para hacernos Cristos vivientes en el mundo.

Al comulgar, Dios hace de tu corazón un cielo, porque tu corazón es un Sagrario. La Eucaristía, un cielo.

En la Comunión Jesús se da a nosotros y nosotros debemos darnos a Jesús.

Un Sagrario es una hoguera que derrite las nieves y los hielos. Una fuente que apaga la sed. Un camino que llega hasta el cielo. Un amigo que consuela. Un padre que vive entre sus hijos. Un bienhechor que derrama a manos llenas la paz y el bien.

La Eucaristía se nos da a nosotros para mejorar la vida.

Al recibir el Cuerpo físico de Cristo debemos aceptar también su Cuerpo místico.

Después de la Eucaristía, la Iglesia no posee nada más sagrado que el Evangelio.

La Eucaristía es el Pan divino que sacia el hambre del corazón humano.

En momentos de fervor dijiste: "¡Quédate conmigo, Señor!" Eso está muy bien; pero tú se valiente y... quédate con Él.

Eucaristía: Es el Sacramento de nuestra transformación en Cristo por el Amor.

Jesús se detuvo en Betania, en casa de Lázaro, Marta y María. Que alegría y Amor para aquella casa. ¡Qué alegría para tu corazón esta visita de Jesús por medio de la Comunión!

Al participar de la Eucaristía una luz nueva se enciende en nuestras vidas.

La Eucaristía es la fuerza que impulsa a la Iglesia y a cada cristiano al abrazo universal con todos los hombres.

Estuviste frío al comulgar esta mañana... Cree firmemente en la huella que el paso de Cristo habrá dejado en tu espíritu y en tu carne.

 

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