Extiende tu corazón a todo el
mundo, si quieres amar a Cristo.
Prestar servicios a las
personas poco simpáticas, es mucho más meritorio, porque se obra
únicamente por amor a Dios.
Hemos de ser nosotros,
primeros, los que caminemos por la vida sembrando el bien que esperamos
recibir.
Mata más la lengua, que la
espada.
¿Cuántas veces llamas a tu
prójimo al tribunal para juzgarlo? envidias, murmuraciones, faltas de
caridad... no quieras erigirte en juez, siendo reo.
Con la concordia las cosas
pequeñas prosperan; con la discordia las grandes se arruinan.
Una sola virtud es capaz de
unir a todos los hombres tan diferentes entre sí: la caridad cristiana.
En este mundo dividido por
tantos odios, el día en el cual puedan los infieles decir a los
católicos de todos los países la célebre frase de los viejos paganos
de Roma: ¡Mirad como se aman! este venturoso día, la Iglesia habrá
vencido a Satanás; porque Satanás, es el odio y Cristo, es el Amor.
(Jesús Urtiaga)
Nos dolemos de que el
mandamiento nuevo "siga siendo tan nuevo que apenas si lo hemos
estrenado".
Mucho amor a Dios en teoría y
poco al prójimo en la práctica.
Amad a todos los hombres, aún
a los que os causaron mal. Sed tales que los améis, no porque son
buenos, sino porque sois buenos.
"En esto os conocerán que
sois míos, en que os amáis los unos a los otros"... Mas no nos
conocen por ello; no ven la unidad, el amor.
Para vivir el cristianismo ama
a los que están cerca de ti. Piensa que las almas que tratas son
Jesús.
Si nos amásemos como Cristo
nos amó, necesariamente se haría un mundo mejor.
Un amor creador debe existir en
nosotros, porque amando hacemos mejor a los que amamos.
Las almas se convierten no por
el testimonio intelectual, sino por el testimonio cordial.
Amarás al prójimo como a
ti... como a nosotros mismos... defenderle como me defiendo, excusarle
como me excuso, quererle como me quiero, preocuparme de él, como me
preocupo de mí.
El demonio ha invadido la
tierra con el odio: hay que hacer revivir con más fuerza el amor.
Muchos son todavía malos porque no se les ha amado bastante hasta
ahora.
En el amor es donde se
reconocen los verdaderos discípulos de Jesús.
El amor que necesitamos, es el
que busca el bien del prójimo.
El amor es querer el bien de
los demás. El amor es Dios. Es Dios, que lo ha dado todo a todos.
¡Hermanos!, tenemos necesidad
de "amarnos".
El mundo camina por derroteros
de ruina. La inconcebible enemistad entre las clases sociales, hace
parecer que busque su destrucción. La receta para estos males que sufre
la humanidad es ésta: "AMOR" con mayúscula.
"Amaos los unos a los otros como yo os he amado". Con amor no
hay problemas, por ser la solución de todos ellos.
No nos queremos de verdad entre
nosotros mismos.
El precepto del Señor debe
ocupar el primer puesto en la pedagogía de la formación. ¡Amor!
Hemos de crear hombres que amen
con obras.
La unidad y el amor de los
cristianos están proclamados por Jesucristo, como su testamento.
"Tenemos que salvarnos
juntos, tenemos que llegar juntos a la casa del Padre, tenemos que
presentarnos juntos a Él. Es imposible llegar a encontrar a Dios los
unos sin los otros, tendremos que volver todos unidos al hogar de
nuestro Padre. Hay que pensar un poco en los demás, hay que trabajar un
poco los unos por los otros. ¿Qué nos diría el Señor si un día
volviésemos los unos sin los otros?"
La reputación ajena es
sagrada. Respétala, no seas un asesino en libertad.
Encendamos fuegos de amor en el
corazón de los seres humanos que sufren el frío de la tristeza y de la
indiferencia.
No es suficiente que
proporcionemos a los demás: hijos, padres, amigos,... el vestido, la
vivienda y el dinero necesario para vivir dignamente, pues, "no
sólo de pan vive el hombre". El alma también necesita alimentos.
La realidad es que hay muchas almas hambrientas de la mayor de las
necesidades humanas: el amor.
El Párroco ideal será aquel
que haga de los fieles una familia de hermanos entre ellos.
El reino de Dios se hace
visible allí donde los hombres se aman cordialmente y traducen su amor
en obras.
No ama quien predica el odio;
no busca la paz quien crea la división; no es justo quien no respeta
los derechos ajenos.
Tenemos que querernos tanto,
que tenemos que conocer los gustos de los demás.
¿Por qué amas a los que más
te ofenden? Para compensar con mi cariño lo que a ellos les falta.
¡Cuántas veces me buscáis y
no me encontráis en donde debéis encontrarme, en la angustia y dolor
del prójimo!.
El amor a los hombres se
convierte en signo más, cuando se traza fuertemente la vertical del
amor de Dios.
No ames porque tu necesitas de
otro. Ama porque el otro necesita de tí.
¡Qué escuela de carácter y
qué sensación de felicidad, cuando se pasa por la vida derramándose
hacia los demás en busca de su mayor bien!.
El principal mandamiento es el Amor.
Ama a Dios y al prójimo.
No admitas ni un mal pensamiento de nadie
aunque las palabras u obras del interesado den pie para juzgar así
razonablemente.
Lavelle: "El mayor bien
que podamos hacer a los demás, no es comunicarles nuestra riqueza sino,
el revelarle la suya propia".
No disponemos de un alma ni de
una vida de recambio, y es a la generación presente a la que debemos
transmitir el mensaje de Dios.
El amor del prójimo, es una
piedra de toque segura y palpable del verdadero amor de Dios.
Si en cada uno viésemos a
Jesús, se realizaría el mayor milagro.
"Quien diga que ama a Dios
y no ama a su hermano, es un mentiroso"(Juan). Si ésta es la
doctrina del Evangelio, es evidente que el mejor medio de demostrar a
Dios el amor es amando al prójimo.
Todavía nos amamos poco,
porque seguimos sin ver a Cristo en los hermanos.
A las personas se las quiere
con sus defectos, o no se las quiere.
La luz no es para sí misma.
Existe para hacer posible a los otros ver, caminar y trabajar. Así
nosotros, no estamos para nosotros mismos. Estamos para los demás
hombres.