"SEMILLAS DE ESPERANZA" Pensamientos de Pedro Roncero

Amor

Al que ama nada se le hace difícil.

¡Mírame: yo soy esa ovejita que te mira, Jesús, divino amante... Mírame tú también...! ¡Mi alma te ansía...! ¿Será siempre mi amor firme y constante?

Si falta el amor, falta todo, pero, habiéndolo, todo lo tenemos.

El amor transforma al que ama.

Cuanto más perfecto sea nuestro amor, tanto más perfecta, sencilla y fecunda será nuestra virtud, pues el amor es el alma de todas las virtudes

Un sólo amor, ¡Jesús! Un sólo refugio, ¡María! Un sólo goce, ¡la Eucaristía! Una sola fuerza, ¡la oración! Un sólo triunfo, ¡sufrir! Una sola ambición, ¡las almas! Un sólo apoyo, ¡la Cruz!

Si falta amor, falta todo; si hay amor, está todo, porque el amor es la perfección.

Nada es pequeño cuando el amor es grande.

No entiendo una palabra del Evangelio si borras ésta: Amor.

La primera exigencia del Amor es no disgustarle.

La solución para el caos que sufre el mundo ha de llegar por el camino del amor. El amor te creó, el amor te redimió, el amor te santificará, el amor te salvará.

Cuando amas te pareces a Dios; cuando odias, al diablo.

Al aparecer Cristo en medio de nosotros brotó la flor del amor y de la paz.

El amor es dadivoso: da todo lo que tiene y goza más en dar que en recibir; quiere tener no con qué disfrutar, sino con qué alegrar. El egoísmo cierra las manos; el Amor, las abre. (Ruiz Ayucar)

Un poquito de levadura hace fermentar a toda la masa; mete un puñado de amor en tu alma y, como es buena levadura, irá transformando la masa entera de tu ser.

En cuanto hagas, pon amor y será amor.

El odio barre el amor. El amor barre al odio. ¿Cuál es más poderoso en ti?

Judas y Jesús no volvieron a verse después de ser Jesús entregado. Murieron el mismo día. El uno colgado de su desesperación, el otro colgado de su amor.

Di al Señor que imprima en ti esas llagas que el poeta dijo que son el rosal florido del amor.

La fe te vislumbra, la esperanza te toca, el amor te posee.

Quien ama encuentra a Dios, que es Amor.

El amor consiste en dar y recibir, pero, más que en recibir, el amor consiste esencialmente en dar; da porque es amor; recibe porque es amado, da porque ama.

El amor es Dios. El amor se ha hecho hombre en el portal de Belén.

Tenemos necesidad de amor... Tenemos necesidad de Jesús.

La guerra destruye... fábricas... hogares... niños… etc. La guerra destruye principalmente el amor.

El verdadero amor lo enseña Jesús y los que son de Jesús.

La flor pisoteada se abre ante el amor.

El amor —se ha dicho— ha de dar más luz que la luz amor.

Hacer las obras sin amor es como el coser sin hilo.

Amor significa sacrificio. En esto se diferencian pasión y amor. La pasión se busca a sí misma; el amor, a los demás. Pasión es hacia dentro; amor, hacia fuera.

Amar sin sacrificio es como el cuerpo sin alma y como el sol sin calor.

La palabra amor hace pensar en dos que no quieren ser dos.

Dónde hay amor hay dolor. Un cristianismo sin Cruz no es Cristianismo.

El amor es el que da precio y perfección a nuestras obras.

Para la mayor parte de las almas, la santidad consiste en hacer cosas pequeñas con un corazón grande.

El amor se muestra con obras o no existe.

El amor es el que crea la vida, la repara.

Lo que repara la unidad destruida es el amor. Nosotros, mediante el amor, hemos de reparar la unidad destruida.

Que seamos hombres creyentes en la fuerza del amor. Esta renovación del mundo está reservada a los hijos de Dios. Si nosotros no la realizamos, faltamos a la cita de Dios.

Más fuerte que la energía atómica es el... ¡Amor!

Amor se escribe con sangre, no con palabras bonitas, no con frases hechas; con sangre.

El amor no está hecho para ser comprendido, sino para ser vivido.

El amor no piensa mal. Luego, donde hay malos pensamientos, no hay amor verdadero.

No quiero decir que no haya amor en el mundo. Lo que sucede es que gran parte de ese amor se halla escondido, no se manifiesta.

El que juega con el amor estará condenado a no saber amar nunca.

El amor es la mejor medicina del alma.

El amor de Cristo es la luz que ilumina la vida del cristiano.

El amor, si es auténtico, crece con el tiempo. Si es falso, muere. ¿Cómo es el tuyo?

Quien ama no tiene miedo.

Donde hay cariño y amor, allí está Dios.

Amor que divide no es amor. Es amor mezclado con odio. Y basta un poco de odio para dejar de ser cristianos.

Los hombres se han apartado de Dios, no viven la vida divina, no pueden amar se los unos a los otros. Lo cierto es que falta el amor en el mundo.

¿Qué hay más allá? Amor... Sólo el amor puede con la muerte.

En los ejercicios aunque no siempre se mencione la palabra "amor", es ciertamente el alma de las meditaciones clave: Cristo invita a trabajar con Él.

No hay más que un camino para ir a Dios: El Amor. La mortificación es un medio que nos conduce a amarle.

El amor es la bandera y la espada de la Iglesia.

"Pon amor donde no hay amor y hallarás amor" (San Juan de la Cruz).

Donde hay amor, o deja de ser pena la pena, o se ama el penar.

Dame de beber... tengo sed... —¡Señor!, ¿hasta cuando me estarás pidiendo? —¡Hasta que me des tu corazón! —Pues tómalo, como dicen los niños; tuyo es; mío, no.

San Francisco de Sales tuvo, por naturaleza, un carácter muy vivo y colérico, pero se hizo tal violencia a sí mismo, que llegó a ser el santo de la dulzura y, cuando se le reprochaba su gran bondad con los pecadores, respondía que quería observar el precepto del Maestro.

El que posee el amor perfecto, posee todas las virtudes.

A fuerza de quererte, debo llegar a la identificación y a la transparencia. Cuando me traten las almas, deben verte a Ti a través de mí.

A fuerza de quererte en las almas, también mi mirada debe ser trasparente. Verte a Ti en todas y cada una de ellas.

Me esfuerzo en captar la dulzura con que la Madre pronunciaba tu nombre: «¡Jesús!»

No hay cosa más terrible que ser juzgado por el amor.

Si por faltar a un mandamiento en su cuenta el hombre se pierde, ¿cuánto más si falta al mandamiento predilecto de Jesucristo: «amaos los unos a los otros como Yo os he amado»?.

El amor desea que deseen, para tener que dar; desea que le pidan, para poder gozar en dar.

Aunque se hagan todas las obras, no poseen la caridad mientras no les posea el amor. La misma obra hace la criada y la madre, pero es distinto el querer: a una le mueve el dinero; a la otra le mueve el amor. La misma joya entrega el joyero y el novio: a uno le impele el lucro; al otro la impele el amor. El mismo beso da el artista de cine y el enamorado: a uno le guió su papel; al otro le guió su amor. (Ruiz Ayucar)

Donde no hay amor no hay por qué sacrificarse.

La mejor prueba del amor es morir por amor.

La noche de Belén es el amor que hace en las almas su entrada, sin que éstas adivinen ni los tesoros de amargura ni los abismos de felicidad que lleva ocultos aquel huésped anhelado y misterioso.

El amor que mancha no es amor, es pura concupiscencia disfrazada.

¡Señor! Quiero amarte, pero no puedo amarte como quisiera. ¡Jesús!, que llegues a amarte a Ti en mí y, entonces, se realizará en mí lo que deseo: amarte como quiero amarte.

No hay amor sin pureza. El amor es eterno en los corazones castos. Sólo la pureza aviva y conserva el amor. La impureza deja el corazón sin flores.

Amor igual a vida. El amor se pondrá al servicio de todos: enfermos, criminales, débiles, perseguidos...

La miseria de hoy es el vehículo del Comunismo.

No nos interesa el dinero, nos interesa el amor. No hay cosa peor que luchar contra el egoísmo de nuestros hermanos.

El Amor es el centro del Cristianismo. No puede haber caridad donde no hay varios. En la medida en que tengamos la caridad mutua, tendremos la presencia de Jesús. La fuerza de la Caridad llama a Jesús.

Ama y darás la vida. Si quieres ser grande escoge a Dios.

Cuando estás insensible y me dices que me amas, es cuando más consuelas mi corazón.

Se dice del Maestro: "Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro". Al morir su amigo, expresó públicamente este amor: "lloró" y, al verlo, la gente dijo: "¡como le amaba!". De tal modo expresó sus sentimiento en vez de reprimirlos.

Amar no es mirarse el uno al otro, es mirar los dos en la misma dirección.

Recogerse para unirse y unirse para amar.

Hoy es necesario, más que nunca, creer en la fuerza del amor.

El amor que no quema no es caridad.

"El amor a los demás llevaría a los hombres a un sentimentalismo infecundo; nuestra época exige en los hombres temple de acero para salir victoriosos de en medio de una tempestad". Al que así diga, yo le respondo con las palabras de un filósofo alemán: "La manifestación más hermosa de la energía es el amor". El amor, vivifica, eleva, enriquece, vence.

El amor tiene tiempo para todo.

El amor es un piropo de Dios a los hombres.

Nunca es tarde si podemos amar un poco.

El odio es el amor de los que no saben amar.

Yo tenía que haber buscado lo que hay de bueno en vosotros.

Lo más importante es amar para hacer más hermosa la Iglesia.

El amor arrastra a Dios a la muerte: "Dios muere para vivir en ti", decía una vieja canción alemana.

La creación es un acto de amor de Dios.

Lo que hace falta es amar.

Tenemos que hacer grandes todas las cosas por el amor.

Las golondrinas volaban por el cielo azul, sembrando de espinas, de amor, de corazones.

El que ama se compromete hasta el final.

Hemos de querer a todos, porque pasar por la vida sin amor no es cristiano.

San Gregorio Magno escribió: "la prueba del amor son las obras".

El amor empieza en casa, o no empieza en ninguna parte.

El amor vivo duele. Al prolongar su amor por nosotros, Jesús murió en la cruz; la madre sufre al dar a luz a su hijo. Cuando existe de verdad amor mutuo, forzosamente existe sacrificio.

Solamente se puede curar a alguien amándole.

El amor es incapaz de sobrevivir si no es alimentado en la familia.

Marido y mujer son, en todo caso, "el amor que manda y el amor que obedece". O, para decirlo con términos más expresivos: "en el amor verdadero, no manda nadie; obedecen los dos."

El pesebre de Belén es una escuela de verdad y de vida. Desde allí, Jesús ha empezado a hablar a los hombres un lenguaje nuevo: el del amor.

Lo que se necesita hoy es enseñar de nuevo a los hombres a amar.

"Enseñaremos de nuevo a los hombres a amar". Se trata de salvar el mundo, un mundo que se atreve a no creer en nada, porque le han enseñado a mofarse de todo; que no espera en nada porque le han prometido todo.

El amor anuda las almas.

El que se olvida de la necesidad material de su hermano no tiene amor.

Lacordaire sentenció lapidariamente: "El amor no tiene más que una palabra y, diciéndola siempre, no la repite nunca".

Cuando se extingue el fuego del amor comienza la noche del odio.

Personas que se aman plenamente y de verdad, el uno a otro; es lo más hermoso que hay en el mundo.

Ama: siempre hallarás algo nuevo que hacer.

Quien ama a Dios puede llegar a amar hasta a sus enemigos.

El amor crece con la verdad y la verdad crece con el amor.

Nunca se sabe lo que es capaz de hacer la fuerza del amor.

Haz, Señor, que no nos sorprenda la caída del sol, sin haber sembrado un poquito de tu amor.

La religión del amor es verdadera, aunque haya cristianos que se odien.

Donde reina el amor sobran las leyes. "Ama y haz lo que quieras", dijo San Agustín.

El que no ama a todos no ha descubierto que Dios es Padre.

Creo en el amor que clama con San Agustín: "Te buscaba fuera y estabas dentro".

La falta de amor entre los hombres convierte el mundo en una antesala del infierno.

Con la llave misteriosa del amor se abren, como por ensalmo, las puertas más secretas del corazón, porque el amor despierta confianza.

Amar la libertad y educar para que ésta se ejercite de modo responsable.

No se puede hablar de amor y vivir en pecado.

Sin amor, la vida del hombre resulta incomprensible.

El amor es capaz de vivir y morir por el amado. El amor de Jesús llega a más: es capaz de resucitar.

Un amor que sabe resucitar perdona, mejora con los años, renace cada mañana. Es un amor de amanecer con exigencias de eternidad.

Déjate plantar y crece amando.

Lo que más cuesta del amor es el perdón.

La humanidad está enferma por falta de amor.

La violencia no cambia nada y el amor lo cambia todo.

Tenemos que aprender a amar buscando desinteresadamente el bien del otro.

Para los que aman, el tiempo es una eternidad.

El amor es como los idiomas: si no lo cultivas cada día, se olvida. Requiere una entrega sacrificada en cada segundo; si no, se debilita y muere.

El amor es un fuego que todo lo purifica, eleva y transforma.

Todo es obstáculo cuando no se ama, mientras todo es razón cuando se ama.

Donde hay amor no puede haber temor.

Amar de verdad es muy difícil aunque parezca lo contrario. Pidamos al Señor que nos enseñe a amar.

Sentimos que amamos a alguien por la alegría que experimentamos en su presencia. La alegría es el gozo del amor presente.

No podemos permitir que se desperdicie ni una sola gota del aceite de nuestro amor, de nuestro tiempo, de nuestra disponibilidad, de nuestra inteligencia, de nuestra capacidad de trabajo.

Para amar lo que decimos, debe ser verdad. Para decir la verdad, hay que amarla. (Fulton Sheen)

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